La estabilidad económica mundial pende de un hilo. La creciente tensión en Medio Oriente y el impacto directo en el suministro energético han encendido las alarmas internacionales, con advertencias de que ningún país escapará a las consecuencias.

Advertencia global desde la Agencia Internacional de Energía
El director de la Agencia Internacional de Energía, Fatih Birol, lanzó una seria advertencia: la economía global enfrenta una amenaza “muy grave” debido a la crisis energética provocada por el conflicto en Medio Oriente.
Según el funcionario, si la situación continúa escalando, el impacto económico será inevitable para todos los países, sin excepción.
Un escenario más grave que las crisis petroleras históricas
La actual crisis supera incluso a los choques petroleros de los años 70 y a la crisis energética derivada de la guerra entre Rusia y Ucrania en 2022. Mientras en esas épocas se perdieron cerca de 5 millones de barriles diarios, hoy la cifra alcanza los 11 millones de barriles por día, evidenciando una situación mucho más crítica.
Conflicto en Medio Oriente pone en jaque el suministro
El conflicto armado que involucra a Estados Unidos, Israel e Irán ha afectado directamente infraestructuras energéticas clave y rutas estratégicas.
Uno de los puntos más sensibles es el estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20 % del petróleo y gas del mundo, y que actualmente se encuentra prácticamente cerrado.
Infraestructura energética gravemente afectada
El impacto del conflicto es significativo: al menos 40 infraestructuras energéticas en nueve países han sido dañadas, muchas de ellas de forma severa. Esto agrava el riesgo de desabastecimiento global y eleva la presión sobre los mercados energéticos.
Respuesta internacional sin precedentes
Ante la crisis, los países miembros de la AIE han decidido liberar reservas estratégicas de petróleo. En total, se prevé la liberación de más de 400 millones de barriles, la mayor acción coordinada en la historia del organismo.
Regiones como Asia y Oceanía ya han comenzado a distribuir sus reservas, mientras que América y Europa lo harán a finales de marzo, buscando mitigar el impacto del conflicto.
Una acción histórica para evitar el colapso
Esta medida supera ampliamente acciones anteriores, como la liberación de reservas durante la guerra en Ucrania en 2022. Según la AIE, esta intervención busca actuar como un “amortiguador” frente a la crisis, aunque el panorama sigue siendo incierto.
Fuente: KCH Comunicación
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