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Influenza D y CCoV-HuPn-2018: Vigilando los Virus Emergentes para la Salud Pública

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La Amenaza Silenciosa de Nuevos Virus Respiratorios

Un reciente análisis científico, publicado en Emerging Infectious Diseases, destaca la importancia de vigilar de cerca la influenza D y un coronavirus canino. Estos virus, aunque actualmente menos conocidos, podrían adquirir la capacidad de transmitirse entre humanos. Por lo tanto, es crucial reforzar los sistemas de detección y vigilancia para evitar futuras crisis sanitarias. Además, esta vigilancia proactiva es esencial para proteger a la población global.

El Recuerdo de Pandemias Pasadas

Todos recordamos el año 2009, cuando la gripe A(H1N1) se propagó globalmente. Más recientemente, en 2019, un nuevo coronavirus causó la mayor crisis sanitaria en un siglo. Ambas pandemias nos recordaron que los virus respiratorios emergentes representan una amenaza constante para la salud pública. Por lo tanto, la comunidad científica está alertando sobre dos patógenos adicionales que podrían sorprendernos en el futuro: el virus de la influenza D y el coronavirus canino HuPn-2018. En efecto, estar preparados es fundamental.

¿Qué dice el estudio sobre la influenza D y coronavirus canino?

El estudio fue publicado en la prestigiosa revista Emerging Infectious Diseases de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos. Dicho estudio examina la evidencia disponible sobre estos dos virus de origen animal. Además, los autores advierten que la falta de sistemas diagnósticos y de vigilancia específicos impide conocer la verdadera magnitud de estos patógenos. En consecuencia, sugieren que «si deseamos evitar ser engañados nuevamente por un virus nuevo que repentinamente gana una eficiente transmisibilidad de persona a persona y causa grandes epidemias humanas, sería prudente desarrollar mejores sistemas de vigilancia y nuevas contramedidas». Claramente, la prevención es clave.

Influenza D: Un Virus Gripal en Expansión

El virus de la influenza D (IDV) fue detectado por primera vez en 2011 en cerdos con problemas respiratorios. Este virus pertenece a la familia Orthomyxoviridae, que también incluye los virus de la gripe A, B y C. A pesar de compartir un 50% de identidad genética con la influenza C, que generalmente es leve en humanos, su comportamiento es muy diferente. De hecho, su impacto en animales es significativo.

Inicialmente, se creía que el IDV solo afectaba a cerdos y ganado bovino. Sin embargo, en los últimos años, se ha detectado en una amplia variedad de especies, incluyendo camellos, ciervos, jirafas, canguros, llamas, ñus e incluso aves de corral. Por otro lado, esta expansión del rango de hospedadores es similar a la ecología de la gripe aviar altamente patógena. Así, la vigilancia se vuelve aún más crítica.

Los investigadores enfatizan que el principal reservorio del virus parece ser el ganado vacuno. De hecho, el IDV se ha relacionado con el complejo respiratorio bovino, una de las enfermedades más costosas para la industria ganadera estadounidense, con pérdidas anuales estimadas en más de 1.000 millones de dólares. En estudios recientes realizados en granjas de Estados Unidos y México, el virus fue detectado más de 50 veces en unas 500 muestras nasales de reses. Esto incluye tanto animales enfermos como aparentemente sanos. Sin duda, el impacto económico es considerable.

Evidencia de Infección Humana por Influenza D

Aunque hasta ahora no se ha aislado un IDV viable en humanos, la evidencia acumulada sugiere que el virus es zoonótico y podría estar infectando a personas de forma subclínica, especialmente aquellas que trabajan en contacto cercano con animales. Por ejemplo, los trabajadores ganaderos están en mayor riesgo.

En 2016, un estudio seroepidemiológico en trabajadores ganaderos de Florida encontró que más del 97% presentaban anticuerpos neutralizantes frente al IDV. Esto se compara con el 18% en una población sin exposición al ganado. Más tarde, en 2023, otro estudio en trabajadores lecheros de Colorado detectó material genético del virus en el 67% de los participantes durante un período de cinco días. En otras palabras, la exposición aumenta el riesgo.

Los datos más impactantes provienen de China. Un equipo científico halló evidencia serológica de infección en el 73% de 612 personas estudiadas en el noreste del país. Este porcentaje aumentó al 97% entre aquellos que presentaban síntomas respiratorios. Además, el estudio documentó transmisión aérea entre hurones y replicación eficiente del virus en células epiteliales humanas primarias. Por consiguiente, la amenaza es real.

La cepa analizada se denomina D/HY11 y fue aislada en 2023 en ganado. Dicha cepa mostró una mayor capacidad de transmisión por aerosoles que variantes anteriores, posiblemente debido a mutaciones en el gen de la polimerasa P3. Según los autores, estos hallazgos sugieren que el IDV podría estar adquiriendo características que faciliten la transmisión entre humanos. Por lo tanto, el virus se convertiría en una amenaza «panzoótica» potencial. Así pues, la investigación continua es vital.

Coronavirus Canino HuPn-2018: Un Nuevo Peligro

El segundo virus analizado es el coronavirus canino HuPn-2018 (CCoV-HuPn-2018). Este alfacoronavirus recombinante se descubrió por primera vez en 2021 tras aislarse en un niño hospitalizado con neumonía en Malasia. Pertenece a la familia Coronaviridae, responsable también de epidemias recientes como el SARS, el MERS y la COVID-19. En este caso, la recombinación genética es preocupante.

El análisis genético reveló que el virus compartía el 97% de identidad con coronavirus caninos. Sin embargo, su proteína de la espícula contenía segmentos de coronavirus felinos y del virus de la gastroenteritis transmisible porcina. Esto sugiere un origen recombinante complejo. En consecuencia, su comportamiento podría ser impredecible.

Desde entonces, se han identificado virus prácticamente idénticos en muestras de orina de viajeros procedentes de Haití y en pacientes con enfermedad respiratoria en Tailandia y Estados Unidos. Más recientemente, un equipo de vigilancia detectó el virus en 18 de 200 pacientes hospitalizados por neumonía en Hanói, Vietnam. Esto indica una distribución geográfica amplia y posiblemente una prevalencia en aumento. Por lo tanto, es crucial estar alerta.

Detección y Adaptación del Coronavirus Canino

Una de las principales preocupaciones es que las pruebas diagnósticas clínicas habituales para virus respiratorios no detectan el CCoV-HuPn-2018. Esto significa que podría estar pasando desapercibido en muchos casos. En efecto, la falta de detección es un problema grave.

Los estudios sobre su mecanismo de entrada celular indican que utiliza la aminopeptidasa N de perros, gatos y cerdos como receptor, pero no la humana. Sin embargo, experimentos con pseudovirus han demostrado que su proteína de la espícula puede infectar varias líneas celulares humanas por mecanismos alternativos. Esto sugiere que podría estar en proceso de adaptación. Así pues, la adaptación viral es una amenaza constante.

Vigilancia Continua: La Clave para la Prevención

Más allá de la influenza D y el coronavirus canino, los autores insisten en que otros patógenos respiratorios animales podrían estar dando el salto a humanos sin ser detectados. Argumentan que la vigilancia debería centrarse estratégicamente en el nexo humano-animal, como en explotaciones porcinas o avícolas, donde el riesgo de transmisión es mayor. En otras palabras, la prevención es la mejor defensa.

Actualmente, no existe ningún ensayo molecular o serológico aprobado para uso rutinario en humanos o animales que permita diagnosticar de forma específica infecciones por IDV o CCoV-HuPn-2018. En consecuencia, esto limita el conocimiento sobre su epidemiología real y sus manifestaciones clínicas. Por lo tanto, la necesidad de pruebas específicas es evidente.

Recomendaciones para el Futuro

El estudio propone desarrollar pruebas comerciales de PCR específicas. Además, plantea implementar sistemas de vigilancia periódica con diagnósticos «panespecie» y secuenciación de nueva generación. También se sugiere considerar la evaluación de antivirales e incluso el desarrollo de vacunas si futuros estudios epidemiológicos lo justifican. En el futuro, estas medidas serán esenciales.

La lección, según los investigadores, es clara. Después de las pandemias de 2009 y 2019, el mundo no puede permitirse ignorar las señales tempranas. Detectar y contener amenazas antes de que adquieran transmisión eficiente entre humanos no solo es científicamente posible. Además, es económicamente más sostenible que reaccionar cuando la crisis ya se ha desatado. En resumen, la preparación es fundamental.

Fuente: Panorama Ecuador

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