El crecimiento económico en América Latina atraviesa uno de los periodos más complejos de las últimas décadas. La baja productividad, la limitada innovación y las dificultades para competir en la economía global han frenado el desarrollo regional. En este contexto, el Banco Mundial presentó un diagnóstico y una hoja de ruta para que países como Ecuador retomen una senda sostenida de expansión económica.

El “siglo perdido” del crecimiento económico
El más reciente informe del Banco Mundial advierte que América Latina ha vivido un “siglo perdido” en términos de crecimiento, al no lograr cerrar la brecha tecnológica frente a economías más dinámicas, especialmente en Asia.
Durante décadas, la región ha registrado bajos niveles de productividad y escasa diversificación productiva. La falta de inversión en investigación y desarrollo, así como la débil adopción tecnológica, han limitado la capacidad de generar empleos de calidad y aumentar ingresos de forma sostenida.
Este rezago impacta directamente en países como Ecuador, que comparten desafíos estructurales similares dentro del contexto regional.
Economías de aprendizaje como motor del desarrollo
Uno de los conceptos centrales del informe es el de “economías de aprendizaje”. Esta visión sostiene que el crecimiento no depende únicamente del capital o de los recursos naturales, sino de la capacidad de experimentar, innovar y aprender de manera continua.
Las economías más exitosas son aquellas que promueven entornos donde las empresas pueden asumir riesgos, desarrollar nuevas tecnologías y mejorar procesos productivos. Esto implica fortalecer la conexión entre academia, sector privado y Estado, creando ecosistemas que favorezcan la innovación.
Para Ecuador, el reto consiste en potenciar su talento humano y consolidar un entorno que incentive el emprendimiento, la digitalización y la incorporación de conocimiento en sus sectores productivos.
Reformas estructurales y políticas públicas
El Banco Mundial subraya que las políticas públicas deben enfocarse en eliminar las barreras que frenan la innovación y la competitividad. Entre las prioridades se destacan la mejora de la educación técnica y universitaria, el acceso al financiamiento para nuevas empresas y la modernización de regulaciones que limitan la competencia.
Sin reformas estructurales, los países de la región podrían continuar dependiendo de sectores tradicionales con bajo valor agregado, lo que restringe el crecimiento sostenible y amplía las brechas sociales.
En el caso ecuatoriano, avanzar hacia industrias tecnológicas, fortalecer cadenas de valor y promover la transformación digital son pasos clave para cambiar la estructura productiva.
Un proceso de largo plazo
Recuperar el crecimiento perdido no será inmediato. El Banco Mundial advierte que se trata de un proceso de largo plazo que requiere consistencia en las políticas, inversión sostenida y liderazgo institucional.
La apuesta regional pasa por consolidar economías capaces de adaptarse a los cambios globales, generar innovación constante y elevar la productividad. Solo así América Latina —y Ecuador en particular— podrán competir en un entorno internacional cada vez más exigente.
Fuente: El Comercio
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