Cada vez que el riesgo país se dispara o se anuncia un acuerdo con el FMI, la pregunta vuelve a surgir: ¿quién tiene realmente los bonos del Ecuador?

Una investigación académica reciente revela que la respuesta no es difusa ni anónima. Detrás de la deuda soberana ecuatoriana hay nombres concretos y un reducido grupo de gigantes financieros globales que concentran una parte significativa de estos títulos.
Los gigantes que dominan los bonos ecuatorianos
El estudio elaborado por Drew F. Kaufmann, del Department of Global Development Studies de Queen’s University, identifica a los principales tenedores de bonos soberanos ecuatorianos posteriores a la reestructuración de 2020.
Entre los actores más relevantes aparecen:
- BlackRock
- Vanguard
- Fidelity Investments
- PIMCO
- Ashmore Group
Estos gestores no tienen participaciones marginales. Forman parte de una tendencia global en la que los 25 mayores administradores del mundo poseen cerca del 70% de los bonos soberanos de 60 economías emergentes.
No son bancos que prestan directamente al Estado. Son administradores de fondos que gestionan dinero de terceros —fondos de pensiones, aseguradoras, universidades e inversionistas institucionales— y toman decisiones basadas estrictamente en rendimiento y riesgo.
Cómo influye esta concentración en el costo de la deuda
La concentración implica que la deuda ecuatoriana no está distribuida entre miles de pequeños inversionistas, sino en pocas instituciones con enorme capacidad financiera.
En la práctica:
- Si uno de estos fondos vende una posición relevante, el precio del bono puede caer rápidamente.
- Si compra en grandes volúmenes, el precio puede subir.
- Cuando el precio baja, el rendimiento exigido aumenta.
- Y cuando el rendimiento sube, el financiamiento futuro del país se encarece.
En mercados donde se mueven cientos de millones de dólares, pequeñas variaciones en el precio pueden traducirse en ganancias o pérdidas millonarias en cuestión de días.
Cómo funcionan los bonos soberanos del Ecuador
Cuando el Estado necesita dólares para cubrir déficit o financiar el presupuesto, emite bonos soberanos.
Estos bonos:
- Se emiten en dólares.
- Están bajo legislación extranjera.
- Tienen vencimientos definidos (2030, 2035, 2040, entre otros).
- Pagan intereses periódicos.
Una vez emitidos, se negocian en el mercado secundario. Su precio varía según la percepción de riesgo. Si el país proyecta estabilidad fiscal y política, los precios suben. Si aumenta la incertidumbre, caen.
Esa dinámica explica por qué anuncios económicos o tensiones políticas pueden impactar casi de inmediato en el riesgo país.
El 60% de los bonos está registrado en estructuras offshore de la deuda en bonos
El estudio también señala que aproximadamente el 60% de los bonos ecuatorianos está registrado a través de estructuras offshore.
Esto significa que muchas inversiones no aparecen directamente a nombre del fondo final, sino mediante vehículos financieros domiciliados en jurisdicciones especializadas en servicios internacionales.
Estas estructuras:
- Permiten optimización fiscal.
- Facilitan cumplimiento regulatorio.
- Son comunes en los mercados globales.
No implican necesariamente ilegalidad, pero sí añaden una capa de opacidad que puede dificultar identificar al beneficiario final en procesos de negociación o reestructuración.
Intereses financieros vs. estabilidad del país ante la deuda en bonos
Uno de los conceptos clave del estudio es el llamado “riesgo de agencia”. Los grandes fondos no invierten su propio dinero, sino el de terceros. Su obligación es maximizar rentabilidad y administrar riesgos.
Si detectan oportunidades de compra barata y venta tras un anuncio positivo, lo harán. Si perciben inestabilidad política o fiscal, pueden reducir exposición rápidamente.
El Estado ecuatoriano, en cambio, prioriza estabilidad macroeconómica y sostenibilidad de la deuda.
Aquí surge una tensión estructural:
- Para el fondo, lo central es la rentabilidad.
- Para el país, lo fundamental es la estabilidad.
En un mercado altamente concentrado e interconectado, decisiones tomadas en centros financieros como Nueva York o Londres pueden impactar en minutos el costo de financiamiento del Ecuador.
Más que una cifra en el Presupuesto General del Estado, la deuda soberana funciona como una red global de poder financiero donde un grupo reducido de actores tiene capacidad real de influir en el precio de los bonos y, por tanto, en cuánto le cuesta al país endeudarse.
Fuente: La Hora
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