El reciente acuerdo comercial entre Ecuador y Estados Unidos no solo impacta el comercio exterior, sino que introduce cambios profundos en la forma en que el país deberá manejar sectores estratégicos como el petrolero. El campo Sacha, uno de los activos más valiosos del país, queda en el centro de esta transformación.

Cambios en las reglas del juego para sectores estratégicos
El acuerdo comercial recíproco firmado en marzo de 2026 va más allá de la eliminación de aranceles. Incluye disposiciones que obligan a Ecuador a aplicar procesos abiertos y competitivos en la adjudicación de proyectos energéticos, eléctricos y mineros.
Esto significa que proyectos clave ya no podrán ser entregados de manera directa, incluso cuando la legislación nacional lo permita en ciertos casos. La exigencia apunta a garantizar mayor transparencia y competencia internacional.
El campo Sacha entra en una nueva etapa obligatoria
Uno de los puntos más sensibles del acuerdo es la inclusión explícita del campo Sacha dentro de estas nuevas reglas. En la práctica, cualquier intento de concesión deberá realizarse mediante una licitación pública internacional.
Esto limita la posibilidad de adjudicar directamente el campo a empresas estatales extranjeras, como se había planteado anteriormente. Con este cambio, se busca abrir la participación a más actores, especialmente empresas privadas.
Un giro frente a intentos fallidos del pasado
En 2025, el gobierno intentó concesionar Sacha sin concurso a un consorcio internacional, pero el proceso no avanzó. Con el nuevo acuerdo, ese tipo de adjudicación directa quedaría descartado.
Ahora, el camino obligatorio será más largo y estructurado, con procesos que podrían tardar entre uno y dos años, en contraste con acuerdos directos que se concretan en menor tiempo.
Transparencia vs. urgencia económica: el gran dilema
El nuevo esquema plantea un equilibrio complejo. Por un lado, promueve mayor transparencia, competencia y mejores condiciones para el Estado. Por otro, retrasa la llegada de inversiones en un sector que requiere financiamiento urgente.
Ecuador enfrenta así una disyuntiva: asegurar procesos más abiertos o acelerar decisiones para obtener recursos de forma inmediata.
La importancia estratégica del campo Sacha
Ubicado en Orellana, Sacha es uno de los campos petroleros más productivos del país, con más de 70.000 barriles diarios. Sin embargo, su potencial no ha sido plenamente aprovechado debido a la falta de inversión.
Proyecciones previas muestran que, con una adecuada explotación, el Estado podría recibir miles de millones en ingresos durante los próximos 20 años, incluso superando ampliamente las ganancias de los operadores privados.
Interés internacional y competencia en puerta
El interés de empresas extranjeras por operar Sacha no es nuevo. Procesos anteriores ya identificaron varias compañías calificadas de distintos países.
Con la nueva obligación de licitación internacional, se abre la puerta a una competencia más amplia, lo que podría mejorar las condiciones económicas para el país, pero también intensificar la disputa geopolítica por sus recursos.
Fuente: La Hora
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