El Caso Nene continúa sin avances concretos y se mantiene como uno de los procesos judiciales más observados del país. La investigación por presunto tráfico de influencias, que involucra a personas cercanas al poder político, enfrenta constantes aplazamientos que impiden el desarrollo normal del juicio.
La Fiscalía General del Estado investiga una supuesta red de corrupción que habría operado dentro de la Vicepresidencia de la República. De acuerdo con la acusación, ciertos cargos públicos se habrían entregado a cambio de pagos indebidos y descuentos obligatorios de sueldos, un esquema que, según los investigadores, afectó el funcionamiento interno de varias instituciones estatales.
Este presunto mecanismo expuso las debilidades de los controles internos y encendió el debate sobre el uso de influencias políticas para obtener beneficios personales.
Sebastián Barreiro y el foco de la Fiscalía
Francisco Sebastián Barreiro Abad, hijo de la vicepresidenta Verónica Abad, figura como el principal procesado. La Fiscalía lo acusa de ofrecer tráfico de influencias y de actuar como intermediario en la asignación de cargos públicos dentro del Estado.
Las autoridades detuvieron a Barreiro y lo ingresaron en la cárcel de máxima seguridad La Roca. Días después, un juez ordenó su liberación tras el pago de una fianza de 20.000 dólares, una decisión que provocó reacciones críticas y reforzó la percepción de trato preferencial en casos de alto perfil político.

Un proceso judicial sin continuidad
Pese a que un juez resolvió llamar a juicio al principal acusado, el proceso no ha logrado avanzar. Varias audiencias se suspendieron o se postergaron, en algunos casos por la ausencia de las partes, lo que ha impedido que el tribunal entre en la fase de juzgamiento.
Expertos en derecho penal advierten que estas demoras prolongadas afectan la credibilidad del sistema judicial y pueden comprometer el desarrollo del caso, sobre todo por el tiempo transcurrido y la presión pública que lo rodea.
Una audiencia clave en el calendario
El tribunal fijó la próxima audiencia de juicio para el 18 de enero de 2026, a las 08h30, en el Complejo Judicial Norte de Quito. La diligencia se realizará de forma presencial y podría marcar un punto decisivo para reactivar un proceso que permanece estancado.
La expectativa se centra en el accionar de la Fiscalía, los argumentos de la defensa y las resoluciones del tribunal, en un juicio que mantiene la atención de la opinión pública y los medios de comunicación.
Un caso que mide la fortaleza de la justicia
El Caso Nene se ha convertido en un símbolo de las tensiones entre justicia y poder político en Ecuador. Mientras la Fiscalía sostiene que actúa dentro de los plazos del Código Orgánico Integral Penal, distintos sectores cuestionan la lentitud del proceso y su impacto en la confianza ciudadana.
En un contexto de demandas por transparencia y lucha contra la corrupción, este caso representa una prueba clave para la independencia judicial y el compromiso del Estado con la aplicación equitativa de la ley.
Caso Nene continúa estancado y pone a prueba a la justicia ecuatoriana
