Comerciantes y transportistas alzaron su voz en la frontera entre Ecuador y Colombia, pidiendo diálogo urgente ante una crisis que ya golpea el empleo, el comercio y la vida cotidiana.

Una misa que refleja la angustia de dos países
El 25 de marzo de 2026, en el puente internacional de Rumichaca, se realizó una misa binacional que reunió a comerciantes, transportistas y ciudadanos afectados por la creciente tensión económica entre Ecuador y Colombia.
La ceremonia no solo fue un acto religioso, sino también un llamado desesperado para que los gobiernos de ambos países prioricen el diálogo y encuentren soluciones a una crisis que está afectando directamente a las poblaciones fronterizas.
El impacto directo en el trabajo y la economía local
La guerra comercial ha tenido consecuencias inmediatas y profundas. La imposición de aranceles de hasta el 50 % ha reducido drásticamente el flujo de mercancías, dejando sin empleo a transportistas, comerciantes, estibadores y cambistas.
La situación ha generado preocupación entre líderes religiosos y comunitarios, quienes advierten que la pobreza y la desigualdad están aumentando rápidamente en la zona.
Un llamado urgente a los gobiernos
Durante la misa, representantes de la Iglesia hicieron un fuerte llamado a los presidentes Daniel Noboa y Gustavo Petro para que retomen el diálogo y escuchen a las comunidades afectadas.
El mensaje fue claro: las decisiones económicas deben considerar el impacto social y priorizar a los sectores más vulnerables que dependen del comercio fronterizo para subsistir.
El origen de la guerra comercial
La crisis comenzó en enero de 2026, cuando Ecuador impuso un arancel del 30 % a productos colombianos como medida de presión en temas de seguridad fronteriza. Posteriormente, las tensiones escalaron y ambos países elevaron los aranceles hasta el 50 %.
Colombia respondió con el cierre parcial de su frontera a productos ecuatorianos como el arroz y el banano, afectando gravemente las exportaciones.
Más tensiones que agravan el conflicto
El conflicto no solo se limita al comercio. También se han producido medidas adicionales que han incrementado la tensión, como la suspensión de la interconexión eléctrica por parte de Colombia y el aumento del costo del transporte de petróleo por parte de Ecuador.
A esto se suman incidentes militares en la zona fronteriza, lo que ha incrementado la incertidumbre y el temor entre los habitantes.
Una región que pide soluciones urgentes
Las comunidades de la frontera viven una realidad cada vez más difícil: escasez de productos, caída de ingresos y pérdida de empleo. La crisis ha transformado la vida cotidiana en una lucha constante por subsistir.
Ante este panorama, la población insiste en que el diálogo es la única salida viable para evitar un deterioro mayor de la economía y la estabilidad social en la región.
Fuente: Ecuavisa
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