La relación comercial y energética entre Ecuador y Colombia atraviesa un momento de alta tensión tras la decisión del Gobierno ecuatoriano de imponer una tasa de seguridad o arancel del 30% a productos colombianos. La medida, anunciada por el presidente Daniel Noboa, generó una inmediata reacción desde Bogotá, donde el ministro de Energía, Edwin Palma, calificó la disposición como una “agresión económica” que rompe el principio de integración regional.

La controversia no solo se limita al ámbito comercial, sino que también impacta directamente en la cooperación energética binacional, en un contexto en el que Ecuador depende parcialmente del suministro eléctrico colombiano para enfrentar la actual sequía hidrológica.
Colombia rechaza el arancel y habla de ruptura regional
El ministro de Energía de Colombia, Edwin Palma, reaccionó públicamente a la decisión ecuatoriana y expresó el rechazo del Gobierno de su país a la imposición del arancel del 30%.
“Rechazamos la medida arancelaria impuesta por Ecuador, una agresión económica que rompe el principio de integración regional”, señaló Palma, dejando claro que Bogotá considera que la disposición afecta los lazos de cooperación construidos entre ambas naciones.
El presidente Daniel Noboa anunció la aplicación de la tasa a través de un mensaje en la red social X el 21 de enero de 2026. En su pronunciamiento, justificó la medida señalando que no existe un compromiso real por parte de Colombia en la lucha contra el narcotráfico. Según indicó, el arancel empezará a regir desde el 1 de febrero.
Se desmonta iniciativa para venta directa de energía
Como respuesta directa a la decisión ecuatoriana, el ministro Palma anunció que desmontará una iniciativa que buscaba permitir que Ecuador compre energía de manera directa a empresas privadas colombianas.
Se trataba de una resolución que estaba en proceso de consulta entre actores privados y que tenía como objetivo ampliar los mecanismos de cooperación energética entre ambos países ante posibles déficits de generación.
Palma explicó que, previendo bajos niveles en los embalses de Mazar y Coca Codo Sinclair. Colombia había publicado recientemente una resolución para habilitar la participación de iniciativas privadas en la venta de energía entre países. Sin embargo, tras el anuncio del arancel, ordenó desmontar esa propuesta.
Dependencia energética en medio de la sequía
El trasfondo de la tensión es especialmente delicado debido al contexto energético que enfrenta Ecuador. Actualmente, el país depende en aproximadamente un 10% de la energía proveniente de Colombia en momentos de sequía hidrológica, como el que atraviesa ahora.
La demanda de energía eléctrica de Ecuador oscila entre los 92 y 100 Gigavatios-hora diarios (GWh-día), de los cuales Colombia aporta alrededor de 8 GWh-día. Este suministro ha sido clave para sostener el sistema eléctrico ecuatoriano cuando los niveles de generación hidroeléctrica disminuyen.
Palma subrayó que Colombia ha actuado con “hechos, cooperación y solidaridad”. Recordando que su país mantuvo la venta de energía a Ecuador incluso cuando su propio sistema enfrentaba una de las sequías más críticas de su historia debido al cambio climático.
Exportaciones eléctricas pese a crisis y atentados
El ministro colombiano destacó que, en múltiples ocasiones, su país exportó más de 450 megavatios de manera sostenida, lo que representa cerca del 90% de la capacidad de la infraestructura de exportación.
Incluso en diciembre pasado, cuando Colombia sufrió un atentado contra su infraestructura eléctrica que afectó su capacidad de exportación. Las autoridades lograron mantener el suministro hacia Ecuador. Según Palma, esto fue posible gracias a la acción coordinada entre la fuerza pública, el Ministerio de Minas y Energía, los operadores de red y el operador del sistema.
El funcionario también recordó que Colombia no ha sido ajena a los ataques de grupos narcotraficantes en el sur-occidente del país. Señalando que la cooperación en seguridad ha sido constante.
Finalmente, Palma enfatizó que “es primordial el diálogo entre naciones y no medidas unilaterales que solo afectan a nuestros pueblos”.
Impacto comercial y déficit bilateral
En el plano comercial, el presidente Noboa argumentó que Ecuador mantiene un déficit comercial con Colombia superior a los USD 1.000 millones anuales.
Según datos del Banco Central del Ecuador, entre enero y noviembre de 2025, Ecuador exportó a Colombia USD 808,4 millones, mientras que las importaciones desde el país vecino alcanzaron los USD 1.717 millones en el mismo período.
Este desbalance comercial es uno de los factores que el Gobierno ecuatoriano ha considerado para justificar la imposición del arancel del 30%. Que podría encarecer diversos productos colombianos en el mercado ecuatoriano.
Tras el anuncio, el director general del Servicio Nacional de Aduana del Ecuador (Senae), Sandro Castillo Merizalde. Informó que se adoptarán las acciones operativas necesarias para garantizar la correcta implementación de la tasa de seguridad.
Un escenario de tensión con efectos regionales
La disputa abre un nuevo capítulo en la relación bilateral entre Ecuador y Colombia, marcada históricamente por una estrecha integración comercial y energética.
La decisión de imponer aranceles y la respuesta colombiana de frenar iniciativas energéticas evidencian un endurecimiento del discurso político. Que podría tener repercusiones tanto en el abastecimiento eléctrico como en el intercambio comercial.
En un momento en que ambos países enfrentan desafíos en materia de seguridad, narcotráfico y estabilidad energética. La continuidad del diálogo bilateral será determinante para evitar que la tensión escale y afecte directamente a ciudadanos, empresas y sectores productivos de ambos lados de la frontera.
Fuente: Primicias
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