El IESS, sistema con baja cobertura en Ecuador, apenas el 40% de la Población Económicamente Activa (PEA) está afiliada al Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS). Esto significa que seis de cada diez trabajadores —más de cinco millones de personas— permanecen fuera del sistema que debería brindar protección en salud, vejez e invalidez.

Detrás de esta cifra se esconde una realidad compleja. La mayoría de los no afiliados son trabajadores informales con ingresos bajos e inestables. Según datos del INEC, el ingreso laboral promedio alcanza los $470,5 mensuales en mujeres y $514,9 en hombres. Para este segmento, aportar al IESS no es una cuestión de desconfianza, sino de falta de capacidad de pago bajo las condiciones actuales.
El resto corresponde a trabajadores independientes formales —freelancers, consultores y pequeños emprendedores— que sí podrían afiliarse, pero optan por no hacerlo debido a dudas sobre la sostenibilidad del sistema de pensiones y la calidad del servicio de salud.
El riesgo de no ampliar la afiliación
Expertos advierten que el problema no admite postergaciones. La comisión técnica que elaboró un anteproyecto de reforma durante el gobierno de Guillermo Lasso señaló que alrededor de 3,3 millones de personas alternan entre formalidad e informalidad, sin completar los años mínimos de aporte para jubilarse.
La consecuencia es previsible: en la vejez, muchos dependerán de pensiones asistenciales financiadas por impuestos generales. Esto incrementará la presión fiscal y trasladará el problema al Estado.
La propuesta planteada incluía un sistema de tres pilares: dos contributivos (reparto del IESS y ahorro individual) y uno no contributivo, dirigido a adultos mayores vulnerables. Sin embargo, para que este esquema funcione, es indispensable que más personas ingresen al sistema contributivo.
El escenario de la inercia
Si no se realizan cambios estructurales, el crecimiento de la afiliación sería marginal. Según el economista y actuario Roberto Ruiz, en un escenario sin reformas la cobertura apenas subiría del 40% al 41,6% en un plazo de dos a tres años, lo que representaría unos 140.000 afiliados adicionales.
Este avance sería insuficiente para fortalecer las finanzas del IESS y reducir la vulnerabilidad futura de millones de trabajadores.
Aportes proporcionales al ingreso real
Una de las principales propuestas es establecer aportes escalonados vinculados al ingreso real de los trabajadores informales. Actualmente, la afiliación voluntaria exige aportar sobre una base cercana al Salario Básico Unificado, lo que implica destinar entre el 15% y el 20% del ingreso mensual para quienes ganan entre $300 y $450.
Un esquema flexible permitiría aportes reducidos para ingresos bajos, intermedios para ingresos medios y plenos para quienes superen ciertos umbrales. La meta no sería que todos aporten lo mismo, sino que todos aporten algo que sume a su cobertura de salud y pensión futura.
Incentivos tributarios y separación de seguros
Otra medida clave es ofrecer incentivos tributarios a los independientes formales, como deducciones parciales o totales en el pago de impuestos y beneficios temporales para nuevos afiliados. Así, la afiliación dejaría de percibirse como un costo adicional sin retorno claro.
También se propone permitir que quienes ya cuentan con seguro privado puedan aportar únicamente al fondo de pensiones, excluyendo el componente de salud. Esto reduciría el aporte mensual y eliminaría uno de los principales factores de rechazo al sistema.
Entrada gradual y proyecciones de crecimiento del IESS sistema con baja cobertura
Actualmente, la afiliación al IESS funciona bajo un esquema rígido: se cumple con todos los requisitos o se queda fuera. Una entrada progresiva permitiría aportes iniciales bajos con cobertura limitada, que aumenten gradualmente junto con los derechos adquiridos.
Según Ruiz, si el 10% de los trabajadores informales y el 20% de los independientes formales se afiliaran, IESS sistema con baja cobertura,este sistema podría sumar al menos 700.000 nuevos aportantes y elevar la cobertura al 48% de la PEA en tres o cuatro años.
En un escenario más ambicioso, con una reforma integral del sistema de salud y mayor eficiencia, podrían incorporarse 1,3 millones de nuevos afiliados, llevando la cobertura al 55% de la PEA. Esto acercaría a Ecuador a niveles de protección social similares a los de países de ingreso medio-alto de la región.
Fuente: La Hora
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