En 2025, la economía ecuatoriana registró un crecimiento cercano al 4%, acompañado de una mejora en varios indicadores macroeconómicos. En el papel, fue un año positivo. Sin embargo, la realidad cotidiana de los hogares muestra un panorama distinto: llegar a fin de mes continúa siendo un desafío para la mayoría de la población.

Según una encuesta de Click Report, el 56,09% de los ecuatorianos afirma que sus ingresos apenas alcanzan para cubrir los gastos básicos, mientras que el 30,78% asegura que no le alcanzan. Además, el 69,54% se declara preocupado o muy preocupado por el costo de la vida. Esto evidencia que la recuperación económica no se traduce necesariamente en una mejora del bienestar real.
Ahorrar, un lujo para la mayoría
La principal limitación está en la estructura de ingresos. Datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) señalan que la mitad de los trabajadores en Ecuador, tanto formales como informales, gana menos de 391,9 dólares mensuales, una cifra que apenas cubre necesidades esenciales.
En este contexto, ahorrar se convierte en un privilegio. Una encuesta de hábitos financieros de Equifax Ecuador revela que el 22,6% de los ciudadanos no ahorra absolutamente nada al año. Es decir, más de dos de cada diez personas viven al día, sin ningún respaldo ante emergencias.
Entre quienes sí logran ahorrar, los montos también son reducidos: el 47,2% ahorra como máximo hasta 2.000 dólares anuales. En detalle, el 17% ahorra entre 1 y 500 dólares, el 13,2% entre 501 y 1.000 dólares, y otro 17% entre 1.001 y 2.000 dólares. En total, casi 7 de cada 10 ecuatorianos no ahorra o ahorra menos de 2.000 dólares al año, una cifra insuficiente frente a situaciones como enfermedades, desempleo o gastos imprevistos.
Patrimonio limitado y fragilidad estructural
El problema va más allá del ahorro anual y se extiende a la acumulación de patrimonio. De acuerdo con el Informe de Riqueza Global de Credit Suisse, el 63,7% de los adultos en Ecuador tiene un patrimonio neto inferior a 10.000 dólares, incluyendo bienes, ahorros e inversiones descontando deudas.
Esto significa que casi dos tercios de la población adulta carece de activos suficientes para invertir, emprender, financiar educación o resistir un periodo prolongado sin ingresos. En comparación, en países como Chile y Uruguay, menos del 40% de los adultos se encuentra en esta situación, lo que refleja una clase media más sólida.
En Ecuador, la mayoría de los hogares concentra su patrimonio en un solo activo, generalmente la vivienda, sin inversiones diversificadas ni fondos de emergencia. Además, más de la mitad recurre a préstamos o tarjetas de crédito para cubrir gastos mensuales, lo que perpetúa un ciclo de endeudamiento en lugar de fomentar el ahorro y la inversión.
Causas estructurales del problema
Las razones de esta fragilidad financiera son profundas y estructurales. Entre los principales factores se encuentran:
- La generación limitada de empleo productivo y estable, con alta informalidad y salarios por debajo del básico.
- Bajos niveles de productividad debido a escasa inversión en tecnología, innovación y capacitación.
- Débil educación y cultura financiera, que dificulta la planificación y diversificación del ahorro.
- Un Estado poco eficiente y una economía poco abierta al comercio y la competencia, lo que limita la inversión y la creación de empleos mejor remunerados.
El resultado es una paradoja persistente: el país puede mostrar crecimiento macroeconómico, pero no logra convertirlo en prosperidad sostenible para la mayoría de sus ciudadanos.
Fuente: La Hora
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