Un mercado saturado pone en jaque al 70 % de la producción nacional
La crisis avícola golpea con fuerza a la Sierra centro del país. Las provincias de Cotopaxi y Tungurahua, responsables del 70 % de la producción nacional de huevo, enfrentan una combinación peligrosa: caída en la demanda, incremento en el precio del maíz y una expansión acelerada de granjas que ha provocado una sobreoferta sin precedentes.

Actualmente, ambas provincias generan alrededor de 15 millones de huevos diarios. Sin embargo, lo que antes era una fortaleza productiva hoy se traduce en pérdidas económicas constantes.
Crecimiento acelerado y competencia descontrolada
Entre 2022 y 2026 el sector experimentó un crecimiento significativo. En Tungurahua, el número de avícolas pasó de 300 a 500 establecimientos, un incremento del 66 %. En Cotopaxi, el salto fue aún más drástico: de 49 a 150 granjas, lo que representa un crecimiento superior al 200 %.
A esta expansión se suman al menos 20 granjas que operan sin permisos en ambas provincias, aumentando la presión sobre el mercado y desplomando el precio de la cubeta de huevos hasta niveles críticos.
Según María Gabriela Hidalgo, directora ejecutiva de la Unión de Productores de Huevos (Uniproh), la cubeta se vende por menos de dos dólares, e incluso entre 1,50 y 1,60 dólares. Este escenario ya ha provocado la quiebra de pequeñas granjas, mientras otras medianas están al borde del cierre.
Pérdidas millonarias y medidas desesperadas
El gremio calcula pérdidas cercanas a los dos millones de dólares mensuales. Productores como Geovanny Villarroel aseguran que pierden aproximadamente 40 centavos por cada cubeta. En explotaciones que producen 3.000 cubetas diarias, esto equivale a más de 1.200 dólares en pérdidas cada día.
La situación ha obligado a los avicultores a tomar decisiones extremas: ajustar la alimentación de las gallinas para reducir costos, vender aves reproductivas a mitad de precio y retrasar el ingreso de nuevas gallinas a los galpones para disminuir temporalmente la producción.
En parroquias como Poaló y Eloy Alfaro, en Latacunga, estas estrategias buscan frenar el impacto financiero mientras el mercado intenta estabilizarse.
Consumo por debajo de lo recomendado
De acuerdo con la Corporación Nacional de Avicultores (Conave), el consumo promedio en Ecuador es de 202 huevos por persona al año. Esta cifra está muy por debajo de los 350 huevos anuales recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Este bajo consumo interno impide absorber la elevada producción, lo que prolonga la rotación del producto y profundiza las pérdidas. Mientras no aumente la demanda o se regulen los niveles de oferta, el sector seguirá acumulando números en rojo.
Quiebras y riesgo para la sostenibilidad
Al menos cinco granjas avícolas ya han quebrado en Cotopaxi, reflejando la gravedad del panorama. Si el mercado no se recupera en el corto plazo, más establecimientos podrían cerrar, afectando empleo, inversión y abastecimiento en el país.
La industria avícola ecuatoriana enfrenta uno de sus momentos más críticos, con un mercado saturado que amenaza la sostenibilidad de miles de familias que dependen de esta actividad.
Fuente: Ecuavisa
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