La resistencia indígena en la Amazonía ecuatoriana vuelve a tomar fuerza. El Pueblo Kichwa del Curaray ha rechazado de manera contundente cualquier intento de reactivar la actividad petrolera en su territorio ancestral, superpuesto hoy por bloques incluidos en nuevas rondas de licitación impulsadas por el Gobierno.

En entrevista con Mongabay Latam, Bill Saant, dirigente de territorio de la Organización Kichwa de Pastaza (PAKKIRU), expone las huellas que dejó la industria petrolera en su comunidad y las estrategias que hoy fortalecen para blindar su selva frente a nuevas amenazas.
Una infancia marcada por la huella petrolera
Bill Saant creció en el territorio del Pueblo Kichwa del Curaray, en la provincia de Pastaza. Desde niño fue testigo del impacto de la exploración petrolera en la zona. Su familia sufrió de manera directa las consecuencias: su hermano, cuando tenía nueve años, resultó gravemente herido con infraestructura abandonada por la compañía Western, que realizó trabajos sísmicos en la década de 1970.
El accidente dejó secuelas permanentes y largos años de hospitalización en Quito. La familia nunca recibió reparación por parte del Estado ni de la empresa responsable. Mientras tanto, los restos de la exploración permanecieron en el territorio y, según relata Saant, aún existe un pozo sellado que presenta filtraciones de crudo, afectando el entorno natural.
Consulta previa y división comunitaria
En 2012, durante la denominada Ronda Suroriente, representantes vinculados a contratos posteriores —como el firmado en 2016 con Andes Petroleum— llegaron al territorio para realizar procesos de consulta previa.
Saant recuerda que la comunidad estuvo dividida. Sin embargo, tras debates internos, la decisión colectiva fue rechazar el ingreso de las empresas petroleras. Desde entonces, el Pueblo Kichwa del Curaray, base organizativa de PAKKIRU, mantiene una postura firme contra la actividad extractiva.
Actualmente, al menos tres bloques petroleros se superponen a su territorio y podrían ser incluidos en nuevas licitaciones impulsadas por el gobierno del presidente Daniel Noboa.
Kawsak Sacha: la selva como ser viviente y sujeto de derechos
Una de las respuestas más potentes frente al extractivismo ha sido la declaratoria del territorio como Kawsak Sacha o “Selva Viviente”. La Nacionalidad Kichwa de Pastaza declaró más de 1,12 millones de hectáreas como un ser consciente, sujeto de derechos.
Para Saant, esta visión no es un concepto nuevo sino la continuidad de una relación milenaria entre los pueblos kichwa y los seres espirituales de la selva, como Amazanga, Nungulli y Tsumi, protectores del territorio.
A diferencia del modelo occidental de conservación, que suele plantear áreas protegidas separadas de la presencia humana, el Kawsak Sacha propone una convivencia armónica donde la naturaleza y el ser humano son parte de un mismo sistema de vida.
Autonomía territorial y defensa colectiva
Los 16 pueblos que conforman PAKKIRU han ratificado en asambleas su rechazo a las rondas petroleras y a cualquier forma de extractivismo, incluida la minería ilegal.
Entre las estrategias de defensa se encuentran:
- Diagnóstico territorial del Kawsak Sacha.
- Plan estratégico de protección.
- Propuesta de autonomía y soberanía territorial.
- Fortalecimiento de los Sacha Runa (Personas de la Selva), defensores comunitarios.
- Impulso a sistemas propios de educación, salud y economía.
Saant sostiene que la selva no solo garantiza la supervivencia de su pueblo, sino que contribuye al equilibrio global. Por ello, han llevado su propuesta a espacios internacionales, buscando que se reconozca el rol histórico de los pueblos indígenas en la conservación de la Amazonía.
Una decisión firme frente a nuevas licitaciones
Ante la posible concreción de nuevas rondas petroleras este año, el Pueblo Kichwa del Curaray mantiene su posición: rechazo total a la actividad extractiva.
Las resoluciones adoptadas en asambleas comunitarias escalan al consejo ampliado de PAKKIRU, consolidando una postura colectiva. Paralelamente, trabajan en propuestas alternativas de desarrollo basadas en el fortalecimiento cultural, el turismo comunitario y la autonomía territorial.
Para el Pueblo Kichwa del Curaray, la defensa del territorio no es solo una causa política: es una responsabilidad espiritual, cultural y generacional.
Fuente: Mongabay Latam
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