La situación fiscal de Ecuador atraviesa uno de sus momentos más críticos. El incumplimiento de las metas acordadas con el Fondo Monetario Internacional (FMI) revela un desbalance estructural que pone en duda la viabilidad del ajuste económico planteado para los próximos años.

Un déficit que triplica las metas oficiales
El análisis del Observatorio de la Política Fiscal, liderado por Jaime Carrera, evidencia que en 2025 el déficit del Sector Público No Financiero debía ser de $1.566 millones. Sin embargo, el resultado real alcanzó los $4.782 millones, más de tres veces lo previsto.
La situación es aún más compleja para 2026, donde la meta fijada es reducir el déficit a apenas $41 millones. Este ajuste, que implicaría una reducción de casi $4.800 millones, es considerado prácticamente inviable por expertos, debido a la fragilidad de las finanzas públicas.
Ajustes fiscales en un contexto económico adverso
El desequilibrio también afecta al Presupuesto General del Estado. En 2025, el déficit fue de $5.584 millones, superando ampliamente lo acordado con el FMI. Para 2026, el objetivo es reducirlo a $2.624 millones, lo que implicaría recortes severos.
A pesar de medidas como la eliminación del subsidio al diésel y el aumento del IVA al 15%, los ingresos siguen siendo insuficientes. La recaudación tributaria representó el 12,9% del PIB en 2025, por debajo del año anterior.
Entre enero y marzo de 2026, los ingresos crecieron, pero no lograron cubrir el gasto público, generando un déficit de $111 millones en el primer trimestre.
Problemas estructurales que agravan la crisis
Más allá de las cifras, el problema fiscal ecuatoriano responde a factores estructurales persistentes:
- Alto gasto público y poca flexibilidad
- Déficit creciente en el sistema de seguridad social
- Elevados pagos de deuda
- Baja inversión pública
Durante el primer trimestre de 2026, casi el 90% del gasto se destinó a sueldos, transferencias y pago de deuda, dejando apenas $116 millones para inversión.
Además, los atrasos en pagos a instituciones como el IESS y gobiernos locales continúan siendo un punto crítico dentro de las finanzas públicas.
Tensiones entre el Gobierno y los analistas
Mientras Daniel Noboa y la ministra de Economía, Sahira Moya, defienden la gestión fiscal y aseguran avances en disciplina económica, desde el Observatorio se cuestiona la transparencia de las cifras.
Carrera advierte inconsistencias entre los datos oficiales y los del acuerdo con el FMI, señalando incluso la existencia de ingresos “ficticios” para reducir el déficit.
También cuestiona el rol del FMI, indicando que ha perdido rigor técnico y credibilidad en el seguimiento de las metas fiscales.
Un desafío económico con impacto nacional
El déficit fiscal no solo es un problema técnico, sino un desafío que afecta directamente al desarrollo del país. La falta de equilibrio en las cuentas públicas limita la inversión, frena el crecimiento económico y reduce la capacidad del Estado para responder a necesidades sociales.
El cumplimiento del acuerdo con el FMI dependerá no solo de ajustes inmediatos, sino de reformas estructurales profundas que permitan estabilizar la economía ecuatoriana a largo plazo.
Fuente: La Hora
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