En el actual panorama geopolítico y financiero internacional, la idea de desdolarizar la economía —es decir, reducir la dependencia del dólar estadounidense como moneda dominante en transacciones globales— ha cobrado relevancia en ciertos círculos académicos y políticos. Este concepto, que parece salido de debates técnicos, tiene implicaciones profundas en cómo las naciones manejan sus reservas, sus acuerdos comerciales y su soberanía financiera.

Qué significa realmente desdolarizar la economía
La desdolarización es un proceso orientado a disminuir el uso del dólar como moneda de intercambio en el comercio internacional, reservas internacionales y transacciones financieras. Implica privilegiar otras divisas —como el yuan chino, el euro, el rublo u otras monedas locales— en lugar del dólar para pagar bienes, servicios y recursos energéticos.
Este fenómeno no es nuevo, pero ha ganado atención en años recientes debido a tensiones geopolíticas y al esfuerzo de algunos países por diversificar su exposición al dólar.
Orígenes históricos del dominio del dólar
El predominio del dólar estadounidense en la economía mundial se cimentó tras la Segunda Guerra Mundial, especialmente con los acuerdos de Bretton Woods, que establecieron al dólar como moneda de reserva respaldada por oro. Aunque este patrón se abandonó en la década de 1970, el dólar siguió como principal medio de pago global.
Un elemento clave de esta hegemonía fue la llamada era del petrodólar, que surgió tras los acuerdos entre Estados Unidos y Arabia Saudita después de la crisis energética de 1973. Estas negociaciones establecieron que las exportaciones de petróleo se pagarían exclusivamente en dólares, consolidando aún más la posición de esta moneda en el comercio internacional.
Casos emblemáticos de intento de desdolarización
A lo largo de las últimas décadas, algunos países han intentado reducir su dependencia del dólar con diversos grados de éxito:
- Venezuela ha buscado comercializar su petróleo en monedas distintas al dólar desde 2018, favoreciendo el uso del yuan chino, el euro y el rublo.
- En el pasado, Irak bajo Sadam Hussein y Libia con Muamar el Gadafi intentaron fijar la venta de petróleo en otras monedas, incluso con propuestas como el dinar de oro, aunque estos esfuerzos se vieron interrumpidos por conflictos armados y cambios de régimen.
Estos ejemplos ilustran el equilibrio delicado entre los intentos de desdolarización y las fuerzas geopolíticas contrarias que refuerzan el uso del dólar.
BRICS y la desdolarización
El grupo de países conocido como BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) ha mostrado interés en reducir la dependencia del dólar en transacciones entre sus naciones. En algunas cumbres y encuentros multilaterales, líderes han señalado la importancia de utilizar monedas locales o mecanismos alternativos de pago en el comercio intra-regional.
Aunque aún no se ha materializado una moneda común oficial del bloque que reemplace al dólar, el uso de yuans, rublos y otras divisas en acuerdos comerciales ha aumentado, especialmente en acuerdos bilaterales con China.
Por qué la desdolarización genera tensiones
La idea de desdolarizar no solo tiene implicaciones económicas, sino también políticas y de seguridad. El dólar ha servido a Estados Unidos para financiar déficits fiscales, emitir deuda y mantener influencia en organismos internacionales. La reducción de su uso podría alterar balances financieros globales y redistribuir poder entre naciones.
Además, algunos líderes han vinculado la desdolarización con la búsqueda de independencia económica frente a sanciones internacionales o medidas de presión política, lo que añade un componente geoestratégico al debate.
Limitaciones del proceso
A pesar de las discusiones y algunos avances puntuales, es excesivo pensar que el dólar pueda ser sustituido de manera generalizada a corto plazo. La estructura financiera global, la confianza en los mercados y el peso de las reservas internacionales aún favorecen al dólar como moneda central.
La desdolarización, por ahora, parece más un proceso gradual de diversificación que un reemplazo total del dólar.
Riesgos y oportunidades para economías emergentes
Para países con economías más vulnerables o dependientes del dólar, la desdolarización puede ofrecer beneficios —como mayor control sobre la política monetaria y reducción del riesgo cambiario— pero también entraña retos, como la necesidad de fortalecer mercados locales, generar confianza en otras divisas y mantener estabilidad macroeconómica.
Conclusión: ¿hacia dónde va la economía global?
En síntesis, la desdolarización no es una moda pasajera, pero tampoco un cambio revolucionario inminente. Más bien, se trata de un ajuste en las preferencias monetarias y comerciales que refleja una transformación en las relaciones económicas globales. Aunque el dólar sigue siendo dominante, la aparición de alternativas y el interés de bloques como los BRICS indican un mundo financiero más multipolar.
Fuente: Fundacion sistema
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