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Disputas internas golpean la mayoría de ADN en la Asamblea

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Las disputas internas dentro de la bancada oficialista Acción Democrática Nacional (ADN) empezaron a hacerse visibles en la Asamblea Nacional, donde abstenciones, divisiones y desacuerdos dejaron en evidencia una mayoría menos sólida de lo que aparentaba. En las últimas semanas, el bloque ha mostrado dificultades para mantener una postura uniforme frente a votaciones clave, lo que ha expuesto fisuras políticas y una creciente dependencia de sus aliados para sostener su agenda legislativa.

La aparente unidad del oficialismo se ha ido debilitando en medio de tensiones por decisiones estratégicas, diferencias de liderazgo y falta de respaldo a ciertos legisladores en momentos críticos. Estas señales de desgaste no solo han afectado la cohesión interna de ADN, sino también su capacidad para actuar con disciplina en el Pleno.

El juicio político que destapó la división

Uno de los episodios que marcó el inicio de estas fracturas fue el juicio político al expresidente del Consejo de la Judicatura, Mario Godoy. Ese proceso dejó al descubierto una pugna dentro del bloque oficialista entre el grupo cercano a la vicepresidenta de la Asamblea, Mishel Mancheno, y el sector encabezado por la coordinadora de bancada, Valentina Centeno.

La discusión giró en torno a si ADN debía o no respaldar a Godoy. Finalmente se impuso la postura liderada por Centeno, quien logró afianzar su influencia dentro del bloque. Sin embargo, el episodio dejó secuelas políticas y evidenció que la coordinación interna no atravesaba su mejor momento.

Disputas internas

Falta de respaldo y malestar en la bancada

Otro momento de tensión surgió tras la exposición pública de la legisladora Rosa Torres, quien fue vinculada el 12 de enero de 2026 al escándalo conocido como el caso de las “muñecas de la mafia”. La ausencia de un pronunciamiento institucional por parte del oficialismo generó incomodidad entre varios integrantes del bloque.

Ese malestar se reflejó semanas después, durante la sesión del 9 de febrero de 2026, cuando el Pleno debatió el levantamiento de la inmunidad parlamentaria del legislador de la Revolución Ciudadana, Juan Andrés González. En la tercera de cinco votaciones consecutivas sobre el mismo tema, Esteban Torres y Rosa Torres se abstuvieron, mientras el resto de ADN votó a favor. La señal fue interpretada como una expresión de inconformidad interna frente al trato recibido dentro de la bancada.

Disputas internas en la votación de la ley minera

La fractura volvió a quedar expuesta durante el debate de la ley de Minería y Energía en una sesión desarrollada en Samborondón. La propuesta provocó rechazo en sectores sociales y ambientales, especialmente en Azuay, una provincia con fuerte sensibilidad frente a la actividad minera.

Dentro del oficialismo hubo posturas distintas. Mientras Anthony Becerra presentó la moción para aprobar la ley y Adrián Castro defendió el proyecto, la legisladora Camila León optó por no votar directamente y principalizó a su alterno, Paco Cepeda. Al momento de la votación, Cepeda se abstuvo, pese a las presiones públicas de varias legisladoras oficialistas. La reacción fue inmediata: fue expulsado de la bancada y se advirtió que no volvería a ser principalizado.

Una mayoría cada vez más ajustada

La pérdida de cohesión también se ha reflejado en la dificultad del oficialismo para reunir los votos necesarios en proyectos importantes. La aprobación de las reformas al Código Orgánico de Organización Territorial, Autonomía y Descentralización, conocidas como la Ley de los GAD, se alcanzó con apenas 77 votos, justo el mínimo requerido.

En esa votación ya se evidenciaban señales de debilidad. La legisladora oficialista Cristina Acuña no asistió, mientras Fernando Nantipia, aliado del Gobierno tras su salida de Pachakutik, se abstuvo. La situación mostró que ADN ya no cuenta con un respaldo automático y que cualquier ausencia o disidencia puede alterar el resultado.

Disputas internas y presión de los aliados

La fragilidad del bloque volvió a notarse en el segundo debate de la Ley de Minería y Energía, el 26 de febrero de 2026. En esa ocasión, tres legisladores que abandonaron Pachakutik —Edmundo Cerda, José Nango y Fernando Nantipia— condicionaron su respaldo al proyecto y obligaron al oficialismo a aceptar cambios en el texto.

Para votar a favor, exigieron la eliminación de un artículo de la propuesta. Este hecho dejó claro que la mayoría de ADN depende cada vez más de negociaciones externas y que su margen de maniobra legislativa se reduce cuando sus propios votos no están completamente asegurados.

El revés en el caso Juan Andrés González

Otro golpe para el oficialismo ocurrió el 3 de marzo de 2026, cuando intentó destituir al legislador Juan Andrés González luego de que la asambleísta Ana Belén Tapia lo acusara públicamente de cobrar diezmos. El caso llegó al Pleno con un informe del Comité de Ética que recomendaba su destitución.

Sin embargo, ADN no logró reunir los 101 votos necesarios. Solo alcanzó 69 apoyos. La sorpresa fue mayor cuando el legislador oficialista Andrés Guschmer se abstuvo, desmarcándose de la moción impulsada por una compañera de su propio bloque. A esa posición se sumaron aliados habituales del Gobierno, como Pablo Jurado y Cristian Benavides, además de otros legisladores que tampoco respaldaron la iniciativa.

Estrategias forzadas ante las disputas internas del bloque

La falta de votos también quedó en evidencia el 5 de marzo de 2026, cuando ADN no consiguió los apoyos suficientes para levantar la inmunidad parlamentaria de la legisladora Mónica Palacios. Para aprobar esa medida se necesitaban 101 votos, pero el oficialismo solo alcanzó 77.

En medio de este escenario, el presidente de la Asamblea, Niels Olsen, dejó transcurrir el plazo de 30 días sin que el Pleno tratara otro pedido contra Juan Andrés González. Como consecuencia, desde el 7 de marzo de 2026 el legislador quedó automáticamente sin inmunidad parlamentaria y podría enfrentar un proceso penal. La decisión fue interpretada como una salida política frente a la imposibilidad del bloque de construir una mayoría calificada.

Un oficialismo con disputas internas

Lo ocurrido en las últimas semanas confirma que la bancada de ADN atraviesa un momento de tensión interna que ya no puede ocultarse. Las abstenciones, expulsiones, diferencias de liderazgo y falta de respaldo entre sus propios integrantes muestran a un bloque con fisuras cada vez más evidentes.

Más allá de los discursos de unidad, el oficialismo enfrenta una realidad incómoda en la Asamblea: su mayoría es inestable, depende del apoyo de legisladores externos y se ve constantemente puesta a prueba en cada votación sensible. Las disputas internas ya no son un problema reservado a la dinámica partidista, sino un factor que incide directamente en la gobernabilidad legislativa.

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Fuente:

www.radiopichincha.com

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