El sistema eléctrico ecuatoriano atraviesa un momento crítico que, aunque aún no se traduce en apagones masivos, ya muestra señales claras de fragilidad. Los cortes puntuales en distintas provincias evidencian que la capacidad de generación está alcanzando su límite frente a una demanda creciente, especialmente en horas pico.

Un sistema que opera sin margen de error
Actualmente, Ecuador enfrenta un problema de potencia más que de energía. Esto significa que, aunque existe electricidad disponible en términos generales, no hay suficiente capacidad inmediata para abastecer la alta demanda en momentos específicos del día, particularmente entre las 18:00 y las 22:00.
Durante estas horas, el consumo alcanza aproximadamente los 5.200 megavatios (MW), igualando prácticamente la capacidad disponible. Esta situación deja al sistema sin margen de maniobra, obligando a realizar cortes selectivos para evitar fallas mayores.
Apagones puntuales: una realidad creciente
Desde mediados de marzo de 2026, ya se han registrado interrupciones del servicio en varias zonas del país. Estos apagones no son generalizados, sino localizados y rotativos, una medida necesaria para equilibrar la carga del sistema y prevenir colapsos más amplios.
Además, parte de la capacidad eléctrica debe mantenerse como reserva operativa, lo que reduce aún más la energía disponible para el consumo inmediato.
Las causas detrás de la crisis energética
Diversos factores explican esta situación. Entre ellos destacan:
- La baja producción de la hidroeléctrica Coca Codo Sinclair.
- Centrales térmicas e hidroeléctricas fuera de operación por mantenimiento o fallas técnicas.
- La falta de ejecución de nuevos proyectos de generación eléctrica en 2025.
Esta combinación ha dejado al sistema sin el refuerzo necesario para enfrentar el crecimiento de la demanda.
Medidas de emergencia para evitar un colapso
Ante este panorama, el país ha recurrido a soluciones temporales como:
- Solicitar energía adicional a generadores privados (alrededor de 170 MW).
- Evaluar la reactivación de importaciones de electricidad desde Colombia.
Estas acciones confirman la existencia de un déficit energético, aunque aún controlado.
El gran riesgo: el estiaje de octubre de 2026
El futuro cercano genera gran preocupación. Con la llegada del estiaje —periodo de sequía— en octubre de 2026, la generación hidroeléctrica podría disminuir significativamente.
Proyecciones advierten que el déficit podría alcanzar hasta 1.200 MW si no se toman medidas urgentes, lo que abriría la puerta a apagones más extensos y severos en todo el país.
Soluciones urgentes para evitar un colapso eléctrico
Expertos coinciden en varias acciones clave:
- Incorporar generación de emergencia (barcazas o plantas móviles).
- Retomar la importación de energía.
- Impulsar proyectos de generación firme, especialmente térmica a gas.
- Fomentar energías renovables y atraer inversión privada.
- Promover eficiencia energética para reducir el consumo en horas pico.
- Incentivar el autoconsumo mediante paneles solares.
Un sistema frágil que necesita decisiones inmediatas ante un colapso eléctrico
Aunque Ecuador no enfrenta actualmente una crisis como la de 2024, el sistema eléctrico se mantiene en una स्थिति de alta vulnerabilidad. Los apagones puntuales son una advertencia clara: sin acciones rápidas y estructurales, el país podría enfrentar nuevamente un escenario crítico en los próximos meses.
Fuente: La Hora (Ecuador)
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