Ecuador volvió a enfrentar un escenario político complejo al reducir el número de asambleístas, debido a que las propuestas impulsadas por Guillermo Lasso y Daniel Noboa no alcanzaron respaldo ciudadano. Esta situación evidenció una brecha constante entre la demanda social y las decisiones legislativas, lo cual alimentó el debate sobre representatividad, eficiencia y calidad legislativa. Además, la discusión se intensificó porque el país esperaba ajustes institucionales más profundos.
La consulta de Daniel Noboa y su falta de apoyo popular
El presidente Daniel Noboa justificó su propuesta señalando distorsiones en la representatividad, baja calidad legislativa y elevados costos operativos. Su pregunta C buscaba reducir el número de asambleístas mediante una nueva fórmula de elección que incluía diez nacionales, un representante por provincia y un adicional por cada 400.000 habitantes. Sin embargo, el 53,71% del electorado rechazó la propuesta.
Según los anexos oficiales, en el periodo 2021-2025 se eligieron 137 legisladores. Con el censo 2022, el número subió a 151. El cálculo proyectado para 2030 estimó 162 escaños debido al crecimiento poblacional. Aunque el plan oficial esperaba aplicar el mismo censo para bajar el número a 73 asambleístas, la ciudadanía no respaldó la medida.

Argumentos desde el oficialismo tras el revés electoral
Para ADN, el país perdió una oportunidad de reducir el número de asambleístas y generar ahorro estatal. Inés Alarcón afirmó que la iniciativa reflejaba un clamor ciudadano, aunque reconoció que no logró aceptación. También advirtió que, mientras aumente la población, la Asamblea seguirá creciendo de forma inevitable. Por ello, pidió compromiso a los legisladores futuros.
Críticas desde sectores independientes
El legislador Juan Gonzaga ofreció una visión contraria. No consideró la derrota como una oportunidad perdida, sino como un llamado a evaluar la calidad del trabajo legislativo. Además, criticó ausencias, faltas de formalidad y comportamientos inadecuados, como asistir a sesiones desde la cama o leer intervenciones generadas por sistemas automatizados. Para el asambleísta, antes de reducir el número de asambleístas, se debe depurar el desempeño individual.
La posición de la Revolución Ciudadana
Jahirén Noriega sostuvo que el aumento de curules responde al crecimiento poblacional, no a decisiones arbitrarias. Señaló que la calidad legislativa no depende de la reducción o incremento del número de parlamentarios, sino de reformas al Código de la Democracia y a la LOFL. Aun así, defendió la fórmula D’Hondt como herramienta adecuada de asignación.
La fallida propuesta de Guillermo Lasso
El intento de Lasso también buscaba reducir el número de asambleístas, pero el 53,65% votó en contra. Su consulta proponía ocho preguntas que fueron rechazadas en su totalidad. En su caso, una aprobación habría dejado 116 legisladores y permitido un ahorro aproximado de $585.500 mensuales, considerando que cada asambleísta le costaba al Estado $15.825 al mes. Asimismo, proyectaba contener el crecimiento natural de escaños tras el censo 2022.
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Fuente:
www.lahora.com.ec
