La búsqueda de una innovación sanitaria que sea verdaderamente inclusiva y equitativa en materia de género representa un desafío multifacético. Los sistemas de salud contemporáneos aspiran a ser más justos y la investigación clínica busca elevar su calidad intrínseca. No obstante, la integración efectiva de la perspectiva de género en los proyectos de investigación, asegurar una participación equitativa en los ensayos clínicos y aplicar de manera práctica el conocimiento generado son tareas que aún presentan obstáculos considerables. Estos aspectos fueron el núcleo de la jornada ‘Hackeando la brecha’, un evento centrado en mujer, innovación, tecnología y salud. La organización de este encuentro corrió a cargo de Farmaindustria, el Digital Health Validation Center del Hospital de Sant Pau y la Plataforma de Innovación de Fenin.
Innovación Inclusiva: Incorporando la Perspectiva de Género
Durante la primera mesa de debate, moderada por Amelia Martín Uranga, directora de Investigación Clínica y Traslacional de Farmaindustria, destacados expertos como María Rosa Ballester, María José Sánchez y Jose Ajenjo, analizaron la importancia capital de la innovación inclusiva y la representación de género en el ámbito de la investigación biomédica. Se enfatizó de manera contundente la necesidad imperativa de incorporar esta visión transversal desde las fases iniciales de cualquier proyecto científico. Ballester, en su intervención, señaló la existencia de un programa transversal de salud y género en el Hospital Sant Pau. Sin embargo, expresó su pesar por la notable escasez de proyectos que integren de forma genuina esta perspectiva de género. Esta discrepancia evidencia una brecha significativa entre el discurso teórico y la aplicación práctica.
Equidad en Ensayos Clínicos: Un Compromiso Continuo
Uno de los puntos más cruciales de la discusión se centró en la equidad en los ensayos clínicos. Jose Ajenjo destacó que la equidad constituye una responsabilidad compartida por todos los actores involucrados. Si bien su organización ha logrado alcanzar una participación femenina del 60% en el último año, la tasa de abandono entre las mujeres sigue siendo superior. Esto subraya la urgencia de implementar estrategias específicas y focalizadas para la retención de participantes, abordando las causas subyacentes de esta diferencia. La visibilización de pacientes tradicionalmente subrepresentados y la utilización de plataformas digitales para el reclutamiento representan herramientas valiosas para democratizar el acceso a los ensayos. Además, la incorporación sistemática de la perspectiva de género en todas las fases del proceso de investigación es esencial para elevar su calidad y rigurosidad científica.
Liderazgo Femenino y Agendas Científicas Equilibradas
María José Sánchez resaltó que las prioridades científicas y los planes estratégicos tienden a diferir cuando son concebidos y liderados por mujeres. Esta diferencia impacta directamente en la calidad global del sistema de Investigación, Desarrollo e Innovación (I+D+i). La presencia femenina en puestos directivos contribuye significativamente a la reducción de sesgos cognitivos y a la construcción de agendas científicas más inclusivas, orientadas a satisfacer las necesidades reales y diversas de la población. A pesar de los avances logrados, la representación femenina en roles de liderazgo aún resulta insuficiente en determinados ámbitos. Por consiguiente, se hace necesaria la continuidad de cambios estructurales profundos para revertir esta tendencia.
Gobernanza, Medición y Cultura Organizacional para la Igualdad
La medición rigurosa y la transparencia en el seguimiento del progreso hacia la igualdad son aspectos fundamentales. Si bien algunas organizaciones exhiben una alta representación femenina y paridad en sus comités ejecutivos, el desafío persiste en la promoción activa del liderazgo femenino a todos los niveles. Iniciativas como programas de mentoring específicos y un compromiso firme con la medición continua de indicadores de equidad resultan esenciales. Se coincidió en la máxima «lo que no se mide, no se prioriza». Ballester advirtió que «investigar e innovar mal cuesta vidas y dinero», señalando la brecha existente entre los datos disponibles y su transformación en conocimiento útil y aplicable. La notificación de efectos adversos, a menudo desproporcionada en mujeres sin un análisis profundo de factores como la edad, ejemplifica esta problemática.
Ensayos clínicos
La descentralización de los ensayos clínicos para garantizar la equidad territorial representa otro punto de vital importancia. A pesar del liderazgo reconocido de España en investigación, la concentración de estudios en grandes urbes requiere capacitar a un mayor número de centros y fortalecer las redes multicéntricas existentes. Además, la colaboración público-privada y la movilidad de pacientes son elementos esenciales para lograr una mayor capilaridad. Sánchez enfatizó la necesidad de «mejorar la comunicación en entornos rurales para fomentar la participación en ensayos clínicos». Mientras tanto, Ballester reconoció que el diseño actual de los ensayos clínicos aún no incorpora de forma generalizada la perspectiva de género, lo que indica un cambio cultural profundo y pendiente.
En conclusión, los expertos congregados coincidieron en que avanzar hacia una innovación sanitaria más inclusiva exige la integración decidida de la perspectiva de género desde el inicio de los proyectos, la optimización de la gobernanza y los sistemas de medición, y el fortalecimiento de la colaboración entre todos los actores implicados. Solo mediante un esfuerzo conjunto y sostenido se podrá asegurar una equidad real que culmine en mejores resultados de salud para toda la población, elevando así la calidad científica global.
Fuente: Panorama Ecuador
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