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Estiaje 2026: la antigüedad de las centrales térmicas enciende alertas de apagones en Ecuador

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Un sistema eléctrico bajo presión en época seca

La llegada del estiaje vuelve a poner en evidencia las fragilidades estructurales del sistema eléctrico ecuatoriano. La generación térmica, clave para suplir la menor producción hidroeléctrica durante la temporada seca, enfrenta serios riesgos debido a la antigüedad de varias de sus centrales. Un informe técnico advierte que 578,28 megavatios (MW) de capacidad podrían verse comprometidos si no se ejecutan mantenimientos urgentes, lo que abre la posibilidad de racionamientos y apagones en 2026.

Centrales antiguas: un riesgo latente

La Corporación Eléctrica del Ecuador (Celec) administra ocho centrales termoeléctricas que tienen más de 40 años de funcionamiento. En estas plantas operan 31 unidades que, en conjunto, representan 578,28 MW de generación térmica.
La propia empresa pública reconoce que la vetustez del parque térmico incrementa la probabilidad de fallas no programadas, con impactos inmediatos en el suministro eléctrico y la necesidad de mantenimientos emergentes.

Advertencias técnicas sobre posibles apagones

De acuerdo con la Celec, la antigüedad de estas instalaciones genera una alta probabilidad de indisponibilidad impredecible, lo que reduce las reservas de energía para cubrir la demanda nacional. Este escenario resulta especialmente crítico si se considera que para 2026 se prevé un pico de demanda eléctrica de hasta 5.270 MW, impulsado por el crecimiento anual del consumo.

Mantenimiento urgente y equipos obsoletos

Expertos del sector eléctrico coinciden en que el mantenimiento ya no es suficiente. Gabriel Secaira, consultor energético, señala que varios equipos del parque térmico están obsoletos y que, en algunos casos, el costo de reparación supera al de adquirir nuevas unidades.
Esta situación obliga al Estado a tomar decisiones estratégicas: invertir en mantenimiento inmediato para evitar apagones, mientras se planifica el reemplazo progresivo de las centrales más antiguas.

Capacidad disponible y generación fuera de servicio

Hasta septiembre de 2025, Ecuador contaba con una potencia efectiva instalada de 6.428,34 MW. Sin embargo, solo 4.740,98 MW estaban operativos, lo que representaba el 73,75 % de la capacidad total.
En ese mismo período, 1.173,45 MW se encontraban fuera de servicio por mantenimiento programado y otros 511,54 MW por indisponibilidad no programada, lo que redujo de forma significativa la capacidad real para atender la demanda.

Dependencia de generación alquilada

Ante la reducción de la capacidad disponible, el Operador Nacional de Electricidad (Cenace) ha optado por medidas como el alquiler de generación térmica. Entre ellas se incluyen contratos con Pascuales, Karpowership, Vesubio y El Descanso, además del arrendamiento de nuevas barcazas.
No obstante, especialistas advierten que esta estrategia, basada en contratos de corto plazo, eleva los costos de generación y presiona las tarifas eléctricas. La falta de planificación a largo plazo, sostienen, ha limitado la posibilidad de asegurar energía firme con contratos más estables.

El desafío de la sequía y la energía hidroeléctrica

Durante el estiaje, la generación hidroeléctrica disminuye por la menor disponibilidad de agua, lo que incrementa la necesidad de contar con generación térmica confiable. Actualmente, Ecuador dispone de alrededor de 1.300 MW de generación térmica entre producción propia y alquiler, una cifra que resulta insuficiente para cubrir la demanda en escenarios de sequía prolongada.

Importaciones de energía y dependencia regional

La debilidad del parque térmico ha llevado a Ecuador a depender de la importación de energía desde Colombia. Solo entre julio de 2024 y julio de 2025, el país destinó más de USD 314 millones para la compra de 1,27 millones de megavatios hora (MWh).
Analistas consideran que el mantenimiento urgente de las centrales térmicas es clave para reducir esta dependencia y fortalecer la soberanía energética del país.

Un reto estructural para el 2026

La situación del parque térmico evidencia un problema estructural que no se resolverá en el corto plazo. Mientras se ejecutan los mantenimientos necesarios, Ecuador deberá apoyarse en la importación de energía y en una mayor generación hidroeléctrica cuando las condiciones lo permitan.
El estiaje de 2026 se perfila, así, como una prueba decisiva para la capacidad de respuesta del sistema eléctrico y para la planificación energética del país en los próximos años.

Fuente: Diario EXPRESO

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