El dominio global que impulsa la expansión
TSMC es el actor más influyente de la industria global de semiconductores. Aunque marcas como NVIDIA, AMD, Intel o Qualcomm lideran el mercado, la producción recae mayoritariamente en la firma taiwanesa. Actualmente, TSMC fabrica cerca del 60% de los chips del mundo. Sin embargo, en los nodos más avanzados, su dominio es prácticamente absoluto. Este liderazgo ha llevado a la empresa a reforzar su expansión de TSMC en Estados Unidos como parte de una estrategia defensiva y económica.
Una expansión motivada por la geopolítica
La base operativa de TSMC se concentra en Taiwán. No obstante, la creciente tensión entre China y Taiwán ha incrementado los riesgos estratégicos. El 87% de los más de 80.000 empleados de la compañía trabajan en la isla. Por tanto, cualquier conflicto abierto paralizaría la producción global de chips. Ante ese escenario, la expansión de TSMC en Estados Unidos se presenta como una medida preventiva.
Además, Estados Unidos y otros países buscan soberanía tecnológica. Sin embargo, dependen de los chips avanzados que solo TSMC puede producir de forma confiable y masiva.

Arizona como eje estratégico
La planta de TSMC en Arizona es su proyecto más ambicioso fuera de Taiwán. La inversión inicial de 12.000 millones de dólares en 2020 ha escalado hasta superar los 160.000 millones. Desde 2025, la planta produce chips de 4 nanómetros. El objetivo es alcanzar los 2 nm en 2029. Así, la expansión de TSMC en Estados Unidos se consolida como pilar del ecosistema tecnológico local.
Nuevos terrenos y mayor capacidad
Según The Wall Street Journal, TSMC adquirió recientemente 900 acres, equivalentes a unas 360 hectáreas, junto a su planta actual. La operación rondó los 200 millones de dólares. La intención es ampliar el complejo hasta una docena de instalaciones. Este movimiento refuerza la estrategia “Made in USA” de las grandes tecnológicas estadounidenses.
Un precio más alto para la producción local
Fabricar chips en Estados Unidos implica costos superiores. Se estima que los precios en Arizona son entre un 5% y un 30% más altos. La logística menos eficiente y los salarios elevados explican esta diferencia. Aun así, empresas como Apple y NVIDIA ya compran chips producidos allí. Para muchas compañías, la expansión de TSMC en Estados Unidos compensa el riesgo de depender exclusivamente de Taiwán.
Un desafío para Intel y la industria local
La consolidación de TSMC en suelo estadounidense supone un desafío para Intel. Pese al respaldo estatal, competir con el dominio tecnológico de la firma taiwanesa será complejo. No obstante, la dependencia de un solo proveedor sigue siendo un punto crítico para la industria global.
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