El prolongado corte de agua en seis parroquias del sur de Quito ha puesto en evidencia las dificultades de coordinación entre el Gobierno Nacional y el Municipio de Quito, mientras miles de ciudadanos hacen largas filas con baldes y bidones para abastecerse de agua mediante tanqueros, en medio de restricciones que afectan escuelas, centros de salud y hogares.

El desabastecimiento, que se generó por un deslave que dañó la línea de transmisión de agua cruda La Mica, ha encendido una nueva controversia entre las autoridades locales y nacionales, mientras la ciudadanía enfrenta limitaciones en su vida diaria.
La respuesta del Gobierno: plantas potabilizadoras portátiles
En este contexto, la vocera presidencial, Carolina Jaramillo, anunció este lunes 14 de julio de 2025 que el Gobierno, en coordinación con la Cruz Roja y el Ministerio de Ambiente, instalará tres plantas potabilizadoras de agua portátiles en barrios altos del sur de Quito, con el objetivo de garantizar el acceso a agua segura mientras se restablece el servicio regular.
“Estamos entregando agua segura frente a la acción tardía del Municipio de Quito”, aseguró Jaramillo, destacando que estas plantas entrarán en funcionamiento en las próximas 48 horas, con capacidad de producir hasta 11.000 litros de agua potable por hora durante ocho horas diarias, alcanzando un total aproximado de 90.000 litros diarios para distribución a través de tanqueros y puntos comunitarios.
¿Cómo operarán las plantas potabilizadoras?
El sistema anunciado incluye bombas de succión, filtros de arena y carbono, sistema de cloración y tanques de almacenamiento, con un alcance estimado de hasta 120.000 personas beneficiadas en los barrios más afectados, como Guamaní y La Argelia, donde la provisión de agua ha sido más limitada durante esta crisis.
La vocera de la Presidencia señaló que el Gobierno ha estado dotando de agua a sectores donde no ha llegado la ayuda municipal, reconociendo que aún “lamentablemente estos barrios seguirán afectados durante los próximos días”.
La postura del alcalde Pabel Muñoz
En respuesta a las críticas del Gobierno, el alcalde de Quito, Pabel Muñoz, sostuvo que no ha recibido “ni una llamada del Gobierno para ofrecer un tanquero de agua” y explicó que los equipos municipales continúan trabajando de forma ininterrumpida en las zonas afectadas por el deslave, a temperaturas extremas que alcanzan hasta -4 grados centígrados.
Muñoz detalló que el retiro del material acumulado en el sector avanza diariamente, pero debido a las condiciones del terreno y el clima, el restablecimiento del servicio de agua potable en las seis parroquias afectadas se estima para el sábado 19 de julio como fecha máxima.
La distribución mediante tanqueros y el descontento ciudadano
La Empresa Pública Metropolitana de Agua Potable y Saneamiento (EPMAPS) ha mantenido operativos de abastecimiento con tanqueros en el sur de Quito, pero la demanda de agua ha superado la capacidad de distribución, generando inconformidad y largas filas en los puntos de abastecimiento.
Escuelas, centros de salud y hogares se han visto forzados a ajustar sus actividades ante la falta de agua, con reportes de suspensión de clases en algunos planteles, retrasos en consultas médicas y dificultades para mantener condiciones mínimas de salubridad.
Un problema estructural que revela brechas de gestión
La crisis de agua en Quito refleja un problema estructural de planificación, mantenimiento y coordinación institucional, en una ciudad con más de dos millones de habitantes que depende de una red compleja de conducción de agua vulnerable a fenómenos naturales como deslaves y lluvias extremas.
El Gobierno y el Municipio han reiterado que trabajan para mitigar la emergencia, pero la situación evidencia las tensiones políticas y las limitaciones operativas para enfrentar crisis de abastecimiento en una urbe en crecimiento y con alta demanda de servicios básicos.
Una emergencia que llama a la prevención y a la coordinación
Mientras las autoridades gestionan soluciones temporales con plantas potabilizadoras y tanqueros, expertos en planificación urbana advierten que la emergencia debe servir como llamado de atención para fortalecer las redes de abastecimiento de agua de Quito y establecer protocolos de respuesta más eficientes ante emergencias, con una mejor articulación entre niveles de gobierno.
El restablecimiento total del servicio será un alivio temporal, pero la ciudadanía espera que se generen planes de inversión y resiliencia que garanticen un acceso seguro y continuo al agua, evitando que futuras crisis sigan afectando a los sectores más vulnerables de la ciudad.
Fuente: Primicia
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