La mañana del lunes 5 de enero se registró un crimen que causó pánico y consternación en el sur de Guayaquil. Un hombre fue asesinado a tiros mientras permanecía dentro de su vehículo, estacionado en los exteriores del Hospital Teodoro Maldonado Carbo, del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social.
La víctima fue identificada como Gabriel Darío Espinoza Peñafiel, de 44 años, quien aguardaba a su esposa mientras ella asistía a una consulta médica. En el automóvil también se encontraba su hijo de 10 años.
Ataque armado a plena luz del día
Según información policial y testimonios de testigos, dos sujetos que se movilizaban en una motocicleta interceptaron el vehículo y abrieron fuego contra Espinoza. Al percatarse del ataque, el hombre descendió del auto e intentó huir, aparentemente para evitar que su hijo resultara herido.
Sin embargo, uno de los atacantes se bajó del vehículo y le disparó a corta distancia. El cuerpo de la víctima quedó tendido sobre la vereda, junto al automóvil que conducía, generando escenas de desesperación entre quienes se encontraban en el lugar.

Pánico entre pacientes y personal médico
El tiroteo provocó alarma entre pacientes, médicos, trabajadores administrativos y transeúntes que se encontraban en las inmediaciones del hospital. Varias personas corrieron para resguardarse, temiendo ser alcanzadas por los disparos.
Un testigo relató que el ataque fue directo y violento, y que el último disparo fue realizado en la cabeza de la víctima, cuando ya se encontraba en el suelo.
El menor presenció la muerte de su padre
El hijo de la víctima presenció el crimen, hecho que generó mayor indignación y tristeza entre quienes observaron la escena. Familiares de Espinoza llegaron al sitio y rompieron en llanto al ver el cuerpo sin vida.
Ciudadanos lamentaron que un menor haya sido testigo de un hecho tan violento, en un espacio que debería ser seguro como lo es una casa de salud.
Antecedentes y perfil de la víctima
De acuerdo con una fuente policial, Gabriel Espinoza se dedicaba a varios oficios como albañil, pintor, carpintero y soldador. En 2015 ya había sobrevivido a un ataque armado, del cual logró salir con vida.
Aunque no registraba antecedentes penales, su nombre figuraba en dos procesos judiciales antiguos: uno por robo en 2011 y otro por abuso de confianza en 2002. Las autoridades investigan las causas del crimen y no descartan que se trate de un ataque dirigido.
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