La hostilidad política entre Acción Democrática Nacional (ADN) y la Revolución Ciudadana (RC) se ha convertido en uno de los rasgos más visibles del actual período legislativo. El cruce de acusaciones, desacuerdos en la fiscalización y tensiones por el control institucional contrastan con una serie de decisiones tomadas en conjunto que han marcado el rumbo del poder político en Ecuador.
El escenario más reciente de confrontación es el juicio político contra Mario Godoy, presidente del Consejo de la Judicatura, impulsado por el correísmo. El proceso entra en una fase decisiva, ya que hasta el 31 de enero de 2026 las partes deberán presentar pruebas ante la Comisión de Fiscalización, donde ADN mantiene mayoría.
Un conflicto que convive con antecedentes de consenso
Aunque el discurso público entre ambos bloques se ha endurecido, la relación entre ADN y RC ha estado marcada por acuerdos estratégicos. Uno de los más relevantes se produjo en noviembre de 2023, cuando ambas fuerzas, junto con el Partido Social Cristiano, respaldaron la elección de Henry Kronfle como presidente de la Asamblea Nacional.
Ese acuerdo, que duró menos de cinco meses, permitió al oficialismo viabilizar proyectos legislativos clave. Sin embargo, la alianza se debilitó y terminó por romperse en abril de 2024, tras la captura del exvicepresidente Jorge Glas en la Embajada de México en Quito.
Mario Godoy, del respaldo político al juicio
En medio de ese quiebre político, Mario Godoy fue designado presidente del Consejo de la Judicatura. Durante 2024 y 2025, tanto ADN como el correísmo coincidieron en respaldar su nombramiento y posterior ratificación hasta 2031.
Pese a ese antecedente, el correísmo impulsa ahora su destitución, mientras ADN sostiene que aún no define su postura. Este giro evidencia cómo la hostilidad política se superpone a decisiones que antes fueron fruto de consensos entre los mismos actores.
Coincidencias clave en reformas electorales
La confrontación no impidió que ambas bancadas volvieran a coincidir en junio de 2025, cuando la Asamblea aprobó con 125 votos las reformas al Código de la Democracia. ADN, el correísmo y un sector de Pachakutik respaldaron los cambios que redefinieron las reglas electorales.
La principal modificación fue la adopción del método D’Hondt para la asignación de escaños, en reemplazo del sistema Webster. Este cambio fortalece a las organizaciones políticas con mayor votación y reduce las opciones de representación para movimientos minoritarios.

Un sistema con impacto en la correlación de fuerzas
El método D’Hondt ya tuvo efectos significativos en el pasado. En 2013, permitió que Alianza PAIS alcance una sobrerrepresentación histórica de 100 legisladores en la Asamblea Nacional.
Con su retorno, se proyecta un escenario legislativo dominado por grandes bloques políticos, con mayorías sólidas y menor pluralidad, lo que podría consolidar las denominadas “aplanadoras” parlamentarias.
Fausto Jarrín y los cruces inesperados
Otro episodio que refleja las contradicciones del escenario político es el de Fausto Jarrín. Exasambleísta correísta y abogado de Rafael Correa en el caso Sobornos, dejó su curul en 2022.
En octubre de 2025, la entonces ministra de Gobierno, Zaida Rovira, confirmó que Jarrín se desempeñaba como asesor del presidente Daniel Noboa. La revelación generó críticas desde el correísmo y reforzó la percepción de vínculos cruzados entre sectores que públicamente se presentan como antagonistas.
Más noticias:
La Asamblea fiscaliza el concurso para fiscal general por retrasos y denuncias
Fuente:
