Expertos advierten que el país pierde ingresos sin lograr crecimiento económico sostenido
Un alto costo fiscal con poco impacto real
Ecuador destina alrededor del 4,9% de su Producto Interno Bruto (PIB) a incentivos tributarios para empresas, lo que representa más de 6.500 millones de dólares anuales. Sin embargo, la evidencia muestra que este gasto no se traduce en mayor empleo ni en nuevas inversiones.

La mayor parte de estos beneficios corresponde a exenciones de impuestos, mientras que el financiamiento directo a empresas es mínimo.
Incentivos que solo compensan fallas estructurales
Especialistas señalan que, en lugar de impulsar crecimiento, estos incentivos funcionan como una compensación frente a problemas estructurales de la economía ecuatoriana.
Factores como la inseguridad, la falta de infraestructura, los altos costos de producción, la rigidez laboral y la excesiva tramitología reducen la competitividad. En este contexto, los beneficios tributarios no generan nuevas oportunidades, sino que alivian dificultades existentes.
Un modelo que descuida áreas clave
El enfoque del país se ha centrado casi exclusivamente en exoneraciones tributarias, dejando de lado herramientas más efectivas como:
- Inversión en infraestructura
- Formación de talento
- Acceso a mercados
- Desarrollo productivo
Esto limita el impacto real de la política económica y reduce las posibilidades de crecimiento sostenible.
Falta de control y condiciones en los beneficios
Otro problema importante es que los incentivos se otorgan de manera general, sin condiciones claras ni mecanismos de seguimiento.
En muchos casos, las empresas reciben beneficios sin estar obligadas a generar empleo, invertir o aumentar exportaciones. Esto provoca que el Estado deje de recaudar impuestos sin obtener un retorno económico significativo.
El Estado pierde ingresos sin garantizar resultados
Uno de los puntos más críticos es que muchas inversiones beneficiadas por incentivos se habrían realizado incluso sin estos estímulos.
Esto significa que el Estado renuncia a ingresos fiscales sin generar un impacto adicional en la economía, lo que se traduce en un uso ineficiente de recursos públicos.
Falta de estrategia y enfoque sectorial
Finalmente, los expertos coinciden en que Ecuador no ha definido sectores prioritarios para impulsar con estos incentivos.
Al aplicarse de forma general y sin una estrategia clara, los beneficios se diluyen y pierden efectividad, generando altos costos fiscales con resultados limitados.
Fuente: La Hora
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