Kazajistán avanza con paso firme hacia un nuevo modelo económico en el que el liderazgo femenino se convierte en uno de los principales motores del desarrollo. En los últimos años, las pequeñas y medianas empresas (PYME) dirigidas por mujeres no solo han ganado protagonismo, sino que están redefiniendo la estructura productiva del país, ampliando su presencia en sectores estratégicos y proyectándose hacia los mercados internacionales.

Kazajistán y el ascenso del emprendimiento femenino
El país de Asia Central se ha consolidado como líder regional en emprendimiento femenino gracias a políticas públicas sostenidas y a un entorno financiero favorable. Desde 2007, Kazajistán ha invertido alrededor de 7.600 millones de euros en instrumentos financieros destinados a apoyar a mujeres empresarias, una cifra que representa cerca del 30% de todos los préstamos otorgados por el Fondo de Desarrollo Empresarial DAMU.
Esta apuesta ha permitido que miles de mujeres accedan a capital, formación y redes de apoyo, fortaleciendo su rol como agentes económicos clave y reduciendo brechas históricas de género en el ámbito empresarial.
El papel de los créditos preferenciales y la cooperación internacional
Uno de los factores determinantes en este crecimiento ha sido la implementación de préstamos preferenciales y programas de financiamiento inclusivos. A esto se suman alianzas estratégicas con organismos internacionales, como el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo (BERD), que han facilitado asistencia técnica, transferencia de conocimientos y acceso a buenas prácticas globales.
Gracias a estas iniciativas, Kazajistán se ha posicionado a la cabeza de Asia Central en términos de crecimiento empresarial liderado por mujeres, convirtiéndose en un referente regional de políticas económicas con enfoque de género.
Contribución directa al Producto Interno Bruto
El impacto de las PYME dirigidas por mujeres ya es visible en los principales indicadores macroeconómicos. Actualmente, las empresarias generan entre el 30% y el 40% del Producto Interno Bruto (PIB) en sectores clave como los servicios, el comercio minorista, la educación y la agroindustria.
Esta participación no solo refleja un aumento en la actividad económica, sino también una diversificación productiva que fortalece la resiliencia de la economía kazaja frente a escenarios de incertidumbre global.
Expansión internacional y nuevas oportunidades comerciales
Cada vez más mujeres fabricantes y emprendedoras buscan expandirse más allá de las fronteras nacionales. Un elemento estratégico en este proceso es el eje comercial kazajo-chino de Khorgos, que se ha convertido en una plataforma clave para acceder a mercados internacionales.
Este corredor logístico facilita la exportación de productos, impulsa la competitividad de las PYME y posiciona a las empresas lideradas por mujeres como actores relevantes en las cadenas de valor regionales y globales.
Un modelo económico con enfoque inclusivo
El fortalecimiento del emprendimiento femenino en Kazajistán no solo tiene un impacto económico, sino también social. La mayor participación de mujeres en el tejido productivo contribuye a la generación de empleo, al desarrollo de comunidades locales y a una distribución más equitativa de los ingresos.
Este modelo demuestra que la inclusión financiera y el apoyo institucional pueden traducirse en crecimiento sostenible, innovación y mayor cohesión social.
Perspectivas para el futuro
Las proyecciones apuntan a que el liderazgo femenino seguirá ganando terreno en los próximos años. Con el respaldo continuo del Estado y de socios internacionales, las PYME dirigidas por mujeres están llamadas a desempeñar un papel aún más relevante en la transformación económica de Kazajistán, consolidando al país como un ejemplo de desarrollo inclusivo en Asia Central.
Fuente: Euronews
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