En un contexto económico desafiante, muchas familias en Ecuador priorizan el precio al momento de tomar decisiones financieras. Sin embargo, cuando se trata de seguros, optar por la prima más baja puede convertirse en un riesgo mayor a largo plazo. Especialistas del sector advierten que las pólizas económicas suelen esconder limitaciones que afectan al asegurado justo cuando más necesita respaldo.

El precio bajo como principal criterio: un error frecuente
Cuando el presupuesto está ajustado, elegir el seguro más barato parece una decisión lógica. No obstante, centrar la elección únicamente en el costo puede implicar aceptar coberturas reducidas, exclusiones amplias y deducibles elevados.
Según datos del sector asegurador, en Ecuador el gasto promedio anual por persona en seguros ronda los 113 dólares, cifra inferior al promedio regional de 265 dólares. Esta diferencia refleja una limitada cultura de protección financiera y una tendencia a priorizar el ahorro inmediato por encima de la cobertura integral.
Coberturas insuficientes: protección a medias
Uno de los principales riesgos de los seguros económicos es contar con montos asegurados mínimos. En caso de un siniestro grave —como un accidente, robo o daño a terceros— la indemnización puede no cubrir el costo real del evento.
El resultado es que el asegurado debe asumir de su bolsillo la diferencia, lo que anula el supuesto ahorro inicial y genera un impacto financiero considerable.
Exclusiones contractuales que sorprenden
Las pólizas de bajo costo suelen incluir extensos listados de exclusiones. Aunque estas cláusulas están especificadas en el contrato, muchas veces no se explican con claridad durante la venta.
El problema surge cuando ocurre el siniestro y el cliente descubre que el evento no está cubierto. Esta situación genera sensación de desprotección y pérdida de confianza en el sistema asegurador.
Deducibles elevados: cuando activar el seguro no conviene
Otro aspecto crítico es el deducible. En algunos seguros económicos, el monto que debe pagar el asegurado antes de recibir la indemnización es proporcionalmente alto en relación con la prima ahorrada.
En siniestros de valor medio, el costo que debe asumir el cliente puede ser tan alto que termina siendo similar a no tener seguro, desincentivando el uso de la póliza y debilitando su función protectora.
Servicios complementarios limitados
Las pólizas más baratas suelen reducir o eliminar servicios adicionales como asistencia vial, orientación legal o acompañamiento en emergencias. Estos beneficios, aunque a veces se perciben como secundarios, resultan fundamentales en momentos de crisis.
Sin estos apoyos, el asegurado enfrenta la contingencia sin asesoría ni respaldo operativo inmediato.
Atención al cliente y tiempos de respuesta
Para reducir costos, algunas aseguradoras limitan sus estructuras de servicio. Esto puede traducirse en procesos de reclamación lentos, canales de atención restringidos y poca asesoría personalizada.
En situaciones de emergencia, la rapidez y claridad en la respuesta marcan la diferencia entre una experiencia satisfactoria y una frustrante.
Elegir con análisis y no solo por precio
Especialistas del sector recomiendan revisar cuidadosamente las coberturas, comparar deducibles, analizar exclusiones y verificar el respaldo y reputación de la aseguradora antes de contratar.
Un seguro no debe verse como un gasto innecesario, sino como una herramienta de protección financiera. El verdadero ahorro no está en pagar menos, sino en contar con una cobertura adecuada que responda cuando realmente se necesita.
Fuente: Diario Extra
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