Mantener un peso saludable reduce el riesgo de cáncer de forma significativa. La evidencia científica actual confirma esta relación. Además, los especialistas coinciden en que el control del peso corporal es un factor determinante para la prevención oncológica.
En los últimos años, la investigación médica ha demostrado que la obesidad se vincula a más tipos de cáncer. Este hallazgo ha reforzado la necesidad de promover hábitos saludables. Por ello, mantener un peso saludable reduce el riesgo de cáncer y mejora la salud general.
El control del peso corporal se asocia con una alimentación equilibrada. También se relaciona con la reducción de factores metabólicos adversos. En consecuencia, los expertos recomiendan estrategias preventivas sostenidas en el tiempo.
El control del peso como pilar de la salud
Marcos Lahera, jefe del Servicio de Endocrinología del MD Anderson Cancer Center Madrid – Hospiten, destaca este enfoque. Según el especialista, prevenir la obesidad es esencial. Asimismo, mantener un peso saludable reduce el riesgo de cáncer y favorece la promoción integral de la salud.
El especialista subraya que el control del peso corporal contribuye a reducir procesos patológicos. Entre ellos se encuentran alteraciones hormonales y metabólicas. Estas condiciones influyen en el desarrollo de enfermedades crónicas.
Por tanto, la reducción del peso corporal no solo previene patologías. También mejora el pronóstico general de la salud.
La relación científica entre obesidad y cáncer
Desde el MD Anderson Cancer Center Madrid – Hospiten resaltan la solidez científica de esta relación. Además, diversos estudios avalan estos resultados. En particular, se ha observado un impacto positivo de la pérdida de peso.
Investigaciones publicadas en The Lancet analizaron a más de un millón de personas. Los resultados identificaron al menos 13 tipos de cáncer asociados a la obesidad. Este dato confirma que mantener un peso saludable reduce el riesgo de cáncer.
Asimismo, los estudios destacan beneficios en prevención y pronóstico. El manejo adecuado del peso resulta decisivo.
Mecanismos biológicos implicados
La obesidad se define por una acumulación excesiva de grasa corporal. Este tejido presenta un funcionamiento alterado. En este contexto, el tejido adiposo libera citoquinas inflamatorias.
Estas sustancias favorecen inflamación crónica y resistencia a la insulina. Este estado proinflamatorio puede dañar el ADN celular. Como resultado, se facilita el crecimiento tumoral.
Además, el tejido adiposo incrementa la síntesis de estrógenos. Este proceso estimula tumores hormonodependientes. Por ello, mantener un peso saludable reduce el riesgo de cáncer asociado a mecanismos hormonales.

Otros procesos relevantes incluyen alteraciones de leptina y resistina. También se observa disbiosis intestinal. Estas condiciones aumentan el riesgo oncológico.
Tipos de cáncer asociados a la obesidad
Un estudio con 900.000 pacientes evaluó incidencia y mortalidad. Los resultados identificaron 13 tipos de cáncer asociados. El más frecuente fue el cáncer de endometrio.
Su riesgo aumenta de forma proporcional al exceso de peso. Este dato refuerza la necesidad de control ponderal. También se observaron asociaciones con cáncer de ovario y mama.
En mujeres posmenopáusicas, el riesgo se incrementa por el aumento de estrógenos. Además, la obesidad eleva la incidencia de cáncer colorrectal y de esófago.
Otros tumores relacionados incluyen riñón, páncreas, hígado y estómago. También se identificaron meningioma, mieloma múltiple, vesícula biliar y tiroides. En conjunto, mantener un peso saludable reduce el riesgo de cáncer en múltiples órganos.
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