La intervención de Mario Godoy en la Asamblea Nacional no fue una exposición aislada ni espontánea. Sus palabras repitieron casi al pie de la letra una narrativa que desde semanas atrás venía siendo instalada por el Gobierno de Daniel Noboa y amplificada por su aparato digital. La coincidencia no solo fue temática, sino también de tono y estructura, lo que abre la puerta a sospechas razonables sobre una coordinación política previa.
Godoy insistió en la existencia de un supuesto pacto entre el correísmo, figuras del antiguo gobierno de Guillermo Lasso y exfuncionarios del morenismo para sacarlo del cargo y capturar la justicia. Esa misma tesis había sido difundida de manera sistemática por voceros oficiales, asambleístas afines y cuentas asociadas a la maquinaria de trolls del régimen.
La narrativa del complot como defensa
El eje central del discurso fue convertir las denuncias en su contra en una conspiración política. Según Godoy, las acusaciones sobre presiones indebidas en procesos judiciales sensibles no responderían a hechos concretos, sino a un plan oscuro para desplazarlo del Consejo de la Judicatura.
Esta estrategia discursiva no es nueva. Consiste en deslegitimar cualquier cuestionamiento presentándolo como una maniobra de enemigos políticos, evitando así responder de fondo a las denuncias que lo colocaron en el centro de la polémica pública.

El papel de los trolls y las redes sociales
La actuación coordinada de cuentas afines al Gobierno resultó clave para sostener esta versión. Fotografías, insinuaciones personales y mensajes dirigidos a reforzar la idea de una alianza entre correístas y lassistas circularon de forma sincronizada tras la comparecencia de Godoy.
Una imagen difundida por el propio presidente Noboa en la red social X fue replicada masivamente por estas cuentas, justo en el momento en que se buscaba apuntalar la tesis del complot. El uso político de la vida privada y las coincidencias temporales fortalecieron la percepción de una operación comunicacional organizada.
Silencios que también dicen mucho
Mientras Godoy señalaba vínculos entre antiguos adversarios políticos, omitió cuidadosamente mencionar las conexiones evidentes entre miembros del actual gobierno y figuras del régimen de Lasso. Exministros, asesores y legisladores con pasado en gobiernos anteriores quedaron fuera de su relato.
Este silencio selectivo evidencia que el discurso no buscaba esclarecer hechos, sino construir una narrativa funcional para su permanencia en el cargo y para la estrategia política del Gobierno.
Una coincidencia demasiado perfecta
La similitud entre el mensaje de Godoy y el del Ejecutivo resulta difícil de atribuir al azar. Comparten argumentos, enemigos, palabras clave y hasta el mismo tono confrontacional. Cuando la defensa personal adopta exactamente el libreto del poder, la sospecha de coordinación deja de ser una teoría y se convierte en una hipótesis plausible.
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