Las vitaminas y micronutrientes para la salud cerebral cumplen un rol determinante en el funcionamiento adecuado del sistema nervioso. Estos compuestos participan en procesos metabólicos esenciales. Entre ellos se destacan la producción energética, la transmisión sináptica y la plasticidad neuronal. Cuando existe una deficiencia sostenida, pueden verse afectadas la memoria, el aprendizaje y la estabilidad emocional.
El cerebro es el órgano con mayor demanda metabólica del cuerpo humano. Consume aproximadamente el 20% de la energía total corporal. Durante la infancia, ese requerimiento puede alcanzar hasta el 50%. Así lo explicó el doctor estadounidense William A. Wallace, divulgador científico y creador del podcast Daily Value.
Según el especialista, el rendimiento cerebral depende de un metabolismo constante y eficiente. Sin embargo, también requiere una disponibilidad continua de vitaminas y micronutrientes para la salud cerebral. Estos elementos permiten que los procesos cognitivos se mantengan estables a lo largo del tiempo.
¿Qué son los micronutrientes?
Los micronutrientes comprenden vitaminas y minerales esenciales. Se miden en miligramos, microgramos o unidades internacionales. De acuerdo con la Clínica Cleveland, el organismo los necesita en cantidades menores que los macronutrientes.
No obstante, su impacto fisiológico es significativo. Aunque no aportan energía directa, resultan indispensables para la digestión, la producción hormonal y la función cerebral. Dentro de este grupo se incluyen las vitaminas B1, B2, B3, B5, B6, B7, B9 y B12. Todas ellas forman parte de las vitaminas y micronutrientes para la salud cerebral.

Funciones clave de los micronutrientes en el cerebro
Wallace identificó siete mecanismos fundamentales. En primer lugar, los micronutrientes regulan la homocisteína. Su exceso se vincula con procesos neurodegenerativos. En segundo término, participan en el metabolismo energético mitocondrial y la producción de ATP.
Además, la vitamina B6 es imprescindible para la síntesis de neurotransmisores. Estos regulan el estado de ánimo y la respuesta al estrés. Por otro lado, nutrientes como el DHA, el folato y el hierro preservan la mielina y la transmisión nerviosa.
Asimismo, las vitaminas C y E protegen las membranas neuronales frente al daño oxidativo. La vitamina D y los flavonoides modulan la plasticidad sináptica. Finalmente, los polifenoles favorecen el flujo sanguíneo cerebral.
Vitamina B12 y salud cerebral: un biomarcador relevante
Dentro de las vitaminas y micronutrientes para la salud cerebral, la vitamina B12 ocupa un lugar central. Estudios recientes indican que niveles bajos de B12 activa se asocian con deterioro cognitivo y daño en la materia blanca cerebral.
Wallace explicó que los análisis convencionales miden la B12 total. Sin embargo, este método puede ocultar deficiencias funcionales. La medición de holotranscobalamina permite una evaluación más precisa del estado neurológico.
El especialista concluyó que la suplementación puede beneficiar a personas con síntomas clínicos. Esto ocurre incluso cuando los valores sanguíneos tradicionales parecen normales.
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