Las Mujeres en crimen organizado ya no ocupan únicamente roles secundarios dentro de las economías ilícitas en Ecuador. Su participación ha evolucionado de forma progresiva, y ahora aparecen como figuras visibles en estructuras delictivas complejas. Además, esta transformación responde tanto a factores culturales como a dinámicas internas de los Grupos de Delincuencia Organizada.
La investigadora Valeria Romero, experta en política criminal, sostiene que las Mujeres en crimen organizado cumplen funciones clave en la ingeniería financiera de las bandas. Sin embargo, muchas veces las investigaciones policiales subestiman su papel operativo. Por lo tanto, esta invisibilización facilita que participen en tareas logísticas y de manejo de recursos económicos ilegales.
Influencia cultural y normalización de la violencia
El aumento de Mujeres en crimen organizado también se vincula con una construcción cultural que romantiza la violencia. Series, música y redes sociales difunden una estética narco que presenta el delito como sinónimo de poder y éxito. En consecuencia, ciertos estereotipos refuerzan la idea de que el valor femenino depende de la cercanía al poder criminal.
Además, esta narrativa reduce a la mujer a un objeto vinculado al lujo o a figuras masculinas dominantes. Sin embargo, esa visión también oculta la participación activa en delitos financieros y logísticos. Por ello, especialistas advierten que no se debe asumir automáticamente un rol pasivo o de víctima.
Mujeres en crimen organizado: Vulnerabilidad social y reclutamiento
Las Mujeres en crimen organizado provienen, en muchos casos, de entornos marcados por precariedad económica y ruptura de redes familiares. Por lo tanto, los grupos delictivos ofrecen una falsa sensación de pertenencia y estabilidad. Esta estrategia de captación se apoya en la promesa de ingresos rápidos y reconocimiento social.
Además, la romantización del riesgo en redes sociales influye en jóvenes que asocian el delito con movilidad económica. En consecuencia, algunas mujeres se vinculan a estas estructuras como una vía de supervivencia, más que por ambición de poder.
Fallas del sistema penitenciario
El sistema de rehabilitación social también incide en el fenómeno de Mujeres en crimen organizado. Según datos recientes, 2025 cerró con al menos 2.500 mujeres privadas de libertad en Ecuador. Sin embargo, la falta de programas efectivos de reinserción refuerza la reincidencia delictiva.
Las cárceles operan como espacios de consolidación de redes criminales. Por lo tanto, mujeres que ingresan por delitos menores pueden salir con vínculos más profundos en estructuras delictivas. Además, muchas de ellas son madres, lo que genera impactos familiares severos y ciclos de exclusión social.

Mujeres en crimen organizado: Roles dentro de las estructuras delictivas
Las Mujeres en crimen organizado desempeñan funciones diversas. Algunas cumplen tareas de vigilancia, logística o transporte de objetos ilícitos. Otras, sin embargo, gestionan comunicaciones entre líderes encarcelados y operadores externos.
También existen casos de liderazgo femenino en bandas delictivas. Además, profesionales como contadoras o abogadas pueden participar en esquemas de lavado de activos. Por ello, expertos insisten en analizar estos roles sin estereotipos simplistas.
Finalmente, la doble estigmatización social dificulta una comprensión integral del fenómeno. Las mujeres enfrentan juicios morales adicionales por romper expectativas tradicionales de género. En consecuencia, esta percepción limita políticas públicas con enfoque diferenciado y preventivo.
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