El manejo de los presupuestos de los gobiernos locales en Ecuador vuelve a encender el debate sobre la eficiencia del gasto público. Datos recientes muestran que la mayor parte de los recursos de municipios y prefecturas se destina a gasto corriente, mientras que la inversión en obras y proyectos de desarrollo queda relegada.

Los presupuestos de 2025 evidencian que entre el 60% y el 80% del dinero público se utiliza para cubrir gastos administrativos, salarios y funcionamiento institucional, lo que reduce significativamente la capacidad de financiar infraestructura y servicios que impacten directamente en la ciudadanía.
Predominio del gasto corriente en los gobiernos locales
Los reportes del Ministerio de Economía muestran que el gasto corriente se ha convertido en el principal destino del presupuesto de los gobiernos autónomos descentralizados.
Esta tendencia se mantiene tanto en municipios como en prefecturas, independientemente del tamaño de la ciudad, su población o su nivel de ingresos.
La consecuencia principal es una menor capacidad para ejecutar proyectos de infraestructura clave como vías, sistemas de agua potable, riego, regeneración urbana o iniciativas productivas que impulsen el desarrollo local.
Quito y Guayaquil concentran grandes presupuestos
Las dos ciudades más grandes del país manejan los presupuestos municipales más altos, pero también muestran una fuerte concentración del gasto en funcionamiento.
En el caso de Guayaquil, el presupuesto alcanza aproximadamente 1.608 millones de dólares, de los cuales cerca de 1.169 millones (73%) se destinan a gasto corriente, mientras que 439 millones (27%) corresponden a inversión.
Quito, por su parte, registra un presupuesto cercano a 1.744 millones de dólares (alrededor de 983 millones sin contar empresas municipales). De ese total, 1.346 millones (77%) se destinan al gasto corriente y 398 millones (23%) a inversión.
Esta distribución evidencia que incluso en las ciudades con mayores recursos, la mayor parte del dinero se destina al funcionamiento institucional, pese a las crecientes necesidades en movilidad, seguridad e infraestructura urbana.
Ciudades intermedias también muestran baja inversión
El mismo patrón se repite en varias ciudades intermedias del país. Aunque los presupuestos son menores, el gasto corriente continúa dominando la estructura financiera de los municipios.
Entre los principales casos destacan:
- Cuenca: inversión cercana al 40%.
- Machala: entre 30% y 35% de inversión.
- Santo Domingo: entre 30% y 35%.
- Manta: entre 30% y 35%.
- Ambato: entre 30% y 35%.
- Portoviejo: alrededor del 35%.
- Loja: entre 30% y 35%.
- Riobamba: entre 30% y 35%.
En todos estos casos el gasto corriente supera el 60%, lo que limita el desarrollo de nuevas obras y el mantenimiento de infraestructura existente.
Prefecturas invierten más, pero aún lejos del ideal
Las prefecturas del país tienen presupuestos menores que los municipios, pero en algunos casos destinan una proporción ligeramente mayor a inversión.
Entre las principales prefecturas se destacan:
- Guayas: inversión entre 30% y 35%.
- Pichincha: alrededor del 47%.
- Manabí: entre 35% y 40%.
- Los Ríos: entre 30% y 35%.
Sin embargo, especialistas señalan que ninguna alcanza el estándar técnico recomendado, que sugiere destinar al menos 70% del presupuesto a inversión, especialmente porque una de sus competencias principales es la vialidad rural.
Impacto en el desarrollo de las ciudades
El predominio del gasto corriente tiene consecuencias directas en el desarrollo de los territorios y en la vida diaria de los ciudadanos.
Entre los efectos más visibles se encuentran:
- Menor ejecución de obras públicas.
- Infraestructura que avanza lentamente, sobre todo en zonas rurales.
- Dependencia de transferencias del Gobierno central.
- Menor dinamismo económico y generación de empleo.
- Persistencia de brechas territoriales entre cantones.
En un contexto de restricciones fiscales a nivel nacional, esta estructura presupuestaria complica aún más la capacidad de los gobiernos locales para responder a las demandas ciudadanas.
Reformas necesarias para aumentar la inversión
Especialistas señalan que el problema no es temporal, sino estructural. Para cambiar esta realidad se requieren medidas como:
- Reducir el peso del gasto corriente mediante mayor eficiencia administrativa.
- Revisar las competencias y el sistema de financiamiento de los gobiernos locales.
- Implementar nuevos modelos de gestión pública.
- Fortalecer la planificación y la transparencia en el uso de recursos.
Según el economista Andrés Rodríguez, la ciudadanía percibe principalmente las obras públicas y no la burocracia. Mientras el gasto corriente siga absorbiendo la mayor parte del presupuesto, la capacidad de transformar los territorios seguirá siendo limitada.
Fuente: La Hora
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