La Asamblea Nacional atraviesa uno de sus momentos más tensos bajo la presidencia de Niels Olsen, tras ocho meses de enfrentamientos constantes entre las bancadas de ADN y la Revolución Ciudadana. Los desacuerdos políticos han derivado en insultos y descalificaciones que han deteriorado el clima legislativo y puesto en riesgo el normal desarrollo de las sesiones.
Medidas disciplinarias tras incidentes verbales
Luego de los fuertes cruces registrados en la primera sesión de 2026 durante el debate de la Ley de Repetición, el presidente del Legislativo, Niels Olsen, anunció medidas estrictas para frenar los agravios personales. Los incidentes estuvieron cerca de escalar a la confrontación física, lo que encendió las alertas sobre la necesidad de imponer orden institucional.

Cierre de micrófonos como mecanismo de control
Olsen advirtió que no se permitirán insultos ni descalificaciones en el Pleno y que, en caso de incumplimiento, se procederá al cierre del micrófono de los legisladores involucrados. Según explicó, esta acción no constituye censura, sino una medida para garantizar el respeto y la convivencia democrática dentro del Parlamento.
Críticas a la conducción del Legislativo
Las decisiones del presidente de la Asamblea generaron reacciones inmediatas. Asambleístas como Alfredo Serrano, del Partido Social Cristiano, y Comps Córdova, de la Revolución Ciudadana, cuestionaron la falta de equilibrio en la conducción del debate y señalaron una supuesta parcialidad a favor de la bancada de ADN.
Un desafío que sigue abierto
Pese a las advertencias, los cruces verbales y las alusiones personales continuaron en sesiones posteriores. Esto evidencia que la confrontación política persiste y que el reto de imponer disciplina y respeto en el Pleno de la Asamblea Nacional aún está lejos de resolverse.
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