La escalada del conflicto con Irán ha provocado un fuerte aumento en los precios del petróleo y encendió las alertas de organismos internacionales y gobiernos de las principales economías del planeta. Mientras los países del G7 analizan medidas para contener el impacto en la economía global, crece el temor a una nueva ola de inflación y una posible recesión mundial.

El petróleo supera los USD 100 y sacude los mercados
El precio del petróleo registró un aumento acelerado tras el inicio del conflicto contra Irán. Este 9 de marzo de 2026 el barril llegó a cotizarse en USD 118 en los mercados asiáticos, lo que representa un incremento superior al 60% en apenas una semana, considerando que antes de la guerra se vendía alrededor de USD 70.
Este fuerte encarecimiento del crudo genera preocupación en los mercados internacionales, ya que el petróleo es una de las materias primas más influyentes en la economía mundial. Cuando su precio se dispara, aumenta el costo del transporte, la producción y, en consecuencia, los precios de bienes y servicios.
Expertos advierten que el impacto no se limita al sector energético, sino que se extiende a toda la cadena productiva global.
El Estrecho de Ormuz agrava la crisis energética
Uno de los factores que intensificó el alza de precios es la situación en el Estrecho de Ormuz, una de las rutas comerciales más importantes para el petróleo del mundo.
Por este paso marítimo circula cerca de una quinta parte del crudo global, además de gas natural, fertilizantes, plásticos y alimentos. Sin embargo, el conflicto ha provocado su cierre de facto.
Al mismo tiempo, varios grandes productores del Golfo Pérsico —como Arabia Saudita, Kuwait, Irak, Catar y Baréin— han suspendido parcialmente sus operaciones debido a ataques con drones y misiles, lo que ha reducido aún más la oferta energética en el mercado.
Esto también ha provocado un aumento en los precios del gas natural licuado, agravando la presión sobre las economías.
Temor a inflación y posible recesión mundial
Diversos organismos internacionales, entre ellos el Fondo Monetario Internacional y Naciones Unidas, han advertido que el incremento del petróleo podría desencadenar una nueva ola inflacionaria global.
Analistas señalan que cuando el petróleo supera los USD 100 por barril, su impacto en la economía es comparable a un impuesto mundial.
El asesor comercial Stephen Innes explicó que el encarecimiento del crudo se traslada rápidamente a toda la cadena de producción, elevando los costos en múltiples sectores.
Si la guerra se prolonga y los exportadores se ven obligados a paralizar su producción, el escenario podría derivar en una desaceleración económica global o incluso una recesión.
Trump minimiza el impacto económico
A pesar de las advertencias económicas, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, restó importancia al incremento en el precio del petróleo.
Según el mandatario, el encarecimiento del crudo es un “precio muy pequeño a pagar” si permite eliminar la amenaza nuclear de Irán y garantizar la seguridad internacional.
Trump aseguró que el aumento sería temporal y que los precios volverán a bajar una vez que se resuelva el conflicto.
Sin embargo, desde Irán respondieron con una advertencia contundente: si el conflicto continúa, el precio del petróleo podría incluso superar los USD 200 por barril.
El G7 busca medidas para contener la crisis
Ante la creciente preocupación económica, los ministros de Finanzas del G7 se reunieron por videoconferencia para analizar posibles medidas que ayuden a estabilizar el mercado energético.
Entre las opciones que se discuten está liberar reservas estratégicas de petróleo para aumentar la oferta y reducir la presión sobre los precios.
Los países miembros del G7 —Francia, Reino Unido, Japón, Alemania, Estados Unidos, Canadá e Italia— forman parte además de la Agencia Internacional de Energía, cuyos integrantes están obligados a mantener reservas equivalentes a 90 días de consumo para enfrentar emergencias energéticas.
Mientras tanto, líderes internacionales mantienen conversaciones diplomáticas para intentar reducir la tensión en Medio Oriente y evitar que el conflicto provoque un daño aún mayor a la economía mundial.
Fuente: Primicias
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