La Pugna Ecuador-Colombia atraviesa un nuevo momento de tensión tras la decisión del presidente Daniel Noboa de imponer una tasa de seguridad del 30 % a los productos colombianos, medida que empezó a aplicarse el 1 de febrero de 2026 con el argumento de exigir mayor compromiso en la lucha contra el narcotráfico y la minería ilegal en la frontera común.
Colombia reaccionó con la suspensión de la venta de energía eléctrica, el anuncio de un impuesto similar a exportaciones ecuatorianas y una demanda ante la Comunidad Andina de Naciones. Así, la disputa pasó del plano comercial al político, elevando el nivel de confrontación bilateral.
Pugna Ecuador-Colombia complica la cooperación en seguridad
Especialistas en seguridad advierten que la Pugna Ecuador-Colombia puede afectar la coordinación en inteligencia y los operativos conjuntos en la frontera. Ambos países comparten una zona estratégica para el tránsito de droga, armas y mercancías ilegales, donde el trabajo conjunto ha sido clave para contener a grupos criminales.
La organización InSight Crime alertó que este distanciamiento puede debilitar la capacidad de los Estados para enfrentar amenazas comunes y facilitar el contrabando.
El exsecretario de Seguridad, Wagner Bravo, respalda la medida ecuatoriana. Considera que Colombia no ha ejercido suficiente control en su lado de la frontera ni ha avanzado con firmeza en la erradicación de cultivos ilícitos. A su juicio, la presión puede obligar a una mayor acción por parte del gobierno colombiano.

Riesgo de expansión de economías ilegales
Otros expertos sostienen que la Pugna Ecuador-Colombia puede generar el efecto contrario. Si se reduce la coordinación entre fuerzas de seguridad, podrían fortalecerse economías ilegales como la minería ilícita, el tráfico de personas y el contrabando.
También advierten que el intercambio de información de inteligencia podría disminuir, afectando operativos antinarcóticos y el trabajo de la Comisión Binacional Fronteriza. En la práctica, esto implicaría menos patrullajes coordinados y menor capacidad de reacción ante amenazas compartidas.
El paso formal más importante entre ambos países es Rumichaca, mientras varios cruces informales continúan activos. Analistas prevén que, si la crisis se mantiene, los efectos podrían notarse en un plazo de tres a seis meses tanto en seguridad como en comercio.
Impacto económico y social
La Pugna Ecuador-Colombia no solo tiene implicaciones políticas. También puede afectar a productores y exportadores que dependen del intercambio bilateral. Un aumento de costos o una caída en ventas podría traducirse en menos empleo.
En zonas con presencia de estructuras criminales, la falta de oportunidades laborales puede empujar a parte de la población hacia actividades ilegales. Por ello, expertos insisten en que la salida pasa por el diálogo y la coordinación, especialmente en temas de seguridad fronteriza.
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