Ecuador marca un hito económico. Las reservas internacionales del país llegaron a 11.858 millones de dólares, la cifra más alta registrada en su historia, según datos oficiales del Ministerio de Economía y Finanzas. Este resultado no solo representa un récord, sino también un respaldo clave para la estabilidad financiera y la dolarización.

Crecimiento histórico en poco más de dos años
El incremento es contundente: 7.404 millones de dólares más en comparación con diciembre de 2023, cuando las reservas se ubicaban en 4.454 millones.
Este crecimiento sostenido se ha registrado desde el inicio del mandato del presidente Daniel Noboa, consolidando una tendencia que fortalece la posición externa del país y mejora su perfil financiero ante el mundo.
Un pilar esencial para la economía dolarizada
En una economía sin moneda propia como la de Ecuador, las reservas internacionales cumplen un rol estratégico: son el principal respaldo de los dólares que circulan en el sistema financiero.
Al depender de activos externos para garantizar liquidez, estabilidad y confianza, mantener niveles altos de reservas se convierte en un escudo frente a posibles escenarios de volatilidad económica.
Protección para depositantes y sector productivo
El nivel récord de reservas protege los depósitos de ciudadanos y empresas, garantizando la liquidez del sistema financiero. Esto fortalece la capacidad de respuesta ante crisis externas o fluctuaciones del mercado internacional.
Además, refuerza la confianza tanto de inversionistas nacionales como extranjeros, respalda el cumplimiento oportuno de las obligaciones financieras del Estado y contribuye a la reducción del riesgo país.
El “ancla” que blinda la dolarización
Las autoridades destacan que este récord consolida a las reservas como el “ancla” del sistema económico ecuatoriano. La dolarización, uno de los pilares más importantes de la estabilidad y crecimiento del país, se ve fortalecida gracias a este respaldo histórico.
El aumento también está vinculado al impulso de las exportaciones, el dinamismo del sector privado, la recuperación de la confianza externa y el fortalecimiento de los flujos financieros hacia el país.
Según el Ministerio, este crecimiento no es casualidad, sino el resultado de una política económica orientada a la sostenibilidad fiscal, la estabilidad macroeconómica y la generación de condiciones favorables para la inversión.
Fuente: La República
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