La economía rusa enfrenta un deterioro acelerado que podría convertirse en la crisis más profunda en más de dos décadas, según una evaluación publicada por el Servicio de Inteligencia Exterior de Ucrania (SZRU). El informe advierte que la combinación de sanciones, caída de ingresos energéticos y creciente presión fiscal está debilitando los pilares del modelo económico construido por el Kremlin desde comienzos de los años 2000.

Desaceleración industrial casi total
Uno de los signos más claros del deterioro es el freno casi absoluto del crecimiento industrial. Tras expandirse entre un 4 % y un 6 % en 2023 y 2024, la producción industrial rusa apenas creció un 0,8 % en los primeros once meses de 2025.
La desaceleración ha sido especialmente marcada en el sector manufacturero, tradicionalmente vinculado tanto al consumo interno como al complejo industrial-militar. Esta pérdida de dinamismo refleja límites estructurales cada vez más evidentes en una economía orientada al esfuerzo bélico.
Transporte y actividad empresarial en retroceso
El informe destaca también una fuerte caída en el transporte de mercancías por parte de los Ferrocarriles Rusos, que alcanzó su nivel más bajo en 16 años. Esta contracción es interpretada como una señal de debilitamiento tanto de las exportaciones como de la demanda interna.
Al mismo tiempo, la situación financiera de las empresas privadas se está deteriorando rápidamente. El entorno de tipos de interés elevados, presión fiscal creciente y menor acceso a mercados internacionales ha reducido la rentabilidad y aumentado los riesgos de insolvencia.
Déficit presupuestario récord
La presión sobre las finanzas públicas es otro de los elementos centrales de la crisis. Según la inteligencia ucraniana, el déficit del presupuesto federal ruso alcanzó los 63.000 millones de dólares en 2025, superando incluso los niveles registrados durante la pandemia de 2020.
Datos del Ministerio de Finanzas ruso, citados por medios internacionales, muestran que solo en enero el déficit fue de 22.300 millones de dólares, casi la mitad de lo previsto para todo el año. Los ingresos presupuestarios cayeron un 11,6 % interanual, impulsados principalmente por el desplome del sector energético.
Desde el inicio de la invasión a gran escala de Ucrania, el déficit federal acumulado asciende a más de 226.000 millones de dólares, lo que evidencia una presión estructural creciente sobre las cuentas públicas.
Colapso de los ingresos energéticos
El sector energético, columna vertebral de la economía rusa, sufrió una caída del 50 % en sus ingresos en enero, hasta los 5.100 millones de dólares, el nivel más bajo en cinco años.
En contraste, los ingresos no petroleros y gasíferos crecieron un 4,5 %, impulsados en parte por el aumento del IVA al 22 %, que elevó la recaudación de este impuesto en casi un 25 %. Sin embargo, este incremento fiscal no compensa la magnitud de la caída energética y añade presión sobre consumidores y empresas.
Inflación y presión fiscal creciente
Aunque el gasto público total se redujo ligeramente un 1,4 %, se mantiene en niveles históricamente elevados. Este gasto, combinado con menores ingresos, alimenta desequilibrios que presionan la inflación y obligan al Kremlin a intensificar la recaudación tributaria.
Analistas citados en la evaluación comparan la situación actual con los problemas económicos de finales de la era soviética, cuando el endeudamiento ocultó durante años desequilibrios estructurales. Si bien el escenario actual no alcanza la magnitud del colapso de los años noventa, el informe advierte que Rusia podría enfrentar un periodo prolongado de turbulencia económica.
Fuente: United24 Media
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