Un sistema sanitario mundial bajo presión creciente
La Organización Mundial de la Salud advirtió que los recortes de financiación en salud global debilitan la capacidad de respuesta sanitaria internacional. Esta alerta surge en un contexto crítico. Aumentan los riesgos pandémicos. También crecen las infecciones farmacorresistentes. Además, numerosos servicios sanitarios evidencian fragilidad estructural.
Durante su intervención ante la Junta Ejecutiva en Ginebra, el director general Tedros Adhanom Ghebreyesus expuso el impacto acumulado de la reducción presupuestaria. Señaló que los recortes de financiación en salud global provocaron disminuciones de personal durante el último año. Estas decisiones generaron consecuencias operativas significativas. La presión institucional se volvió más evidente.
Impacto directo en países vulnerables
Tedros indicó que los recortes repentinos a la ayuda bilateral ocasionaron perturbaciones profundas. Muchos sistemas de salud quedaron expuestos. Esto afectó especialmente a países de ingresos bajos y medios. Según el director, 2025 ha sido uno de los años más complejos para la OMS.

Aunque la organización mantuvo funciones esenciales, la crisis reveló debilidades persistentes. La gobernanza sanitaria mundial mostró fisuras estructurales. En este escenario, los recortes de financiación en salud global amplificaron riesgos ya existentes. La resiliencia institucional quedó comprometida.
Riesgos sanitarios y brechas persistentes
La OMS recordó que 4600 millones de personas aún no acceden a servicios sanitarios esenciales. Al mismo tiempo, 2100 millones enfrentan dificultades financieras por gastos médicos. Esta situación se agrava con una escasez proyectada de 11 millones de trabajadores sanitarios para 2030.
Ante este panorama, la OMS apoya a los países para sostener servicios básicos. Asimismo, promueve la transición hacia la autosuficiencia financiera. Entre las estrategias destacan impuestos al tabaco, alcohol y bebidas azucaradas. Sin embargo, las necesidades superan los recursos disponibles. Los recortes de financiación en salud global continúan condicionando la respuesta.
Reformas que evitaron una crisis mayor
Tedros explicó que una crisis más profunda se evitó gracias al aumento de contribuciones obligatorias. Esta medida redujo la dependencia de fondos voluntarios. Actualmente, la OMS ha asegurado el 85% del presupuesto básico 2026-2027.
Aun así, movilizar el 15% restante será complejo. Existen áreas prioritarias subfinanciadas. Entre ellas están la preparación ante emergencias, la resistencia antimicrobiana y la resiliencia climática. Los recortes de financiación en salud global siguen siendo un obstáculo estructural relevante.
Avances en medio de la adversidad
Pese a las limitaciones presupuestarias, se registraron avances significativos. Se adoptó el Acuerdo sobre Pandemias. También se aprobaron enmiendas al Reglamento Sanitario Internacional. Además, la OMS amplió la vigilancia epidemiológica mediante inteligencia artificial.
No obstante, una de cada seis infecciones bacterianas ya es resistente a antibióticos. Esta tendencia resulta alarmante. Se acelera en varias regiones del mundo.
Solidaridad como respuesta global
Tedros recordó que las amenazas sanitarias globales requieren respuestas colectivas. Subrayó que sin financiación suficiente, el mundo estará menos preparado. Concluyó que la fortaleza de la OMS depende de la unidad de sus Estados Miembros. Los recortes de financiación en salud global ponen a prueba esa cohesión.
Fuente: Panorama Ecuador
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