La variante clado Ib de la mpox genera dudas entre la población debido a su reciente vigilancia sanitaria. Esta enfermedad infecciosa, causada por el virus MPXV, pertenece a la familia Orthopoxvirus y continúa bajo monitoreo internacional.
Anteriormente conocida como viruela símica, la mpox se divide en dos grandes grupos: clado I y clado II. Dentro del primero se encuentra la variante Ib, que actualmente es observada por expertos debido al aumento de casos.
¿Qué es la variante clado Ib de la mpox y cómo se transmite?
La variante clado Ib de la mpox no modifica la naturaleza de la enfermedad. Sin embargo, forma parte de las variantes activas en circulación. Por ello, las autoridades sanitarias mantienen vigilancia constante.
El contagio ocurre principalmente por contacto cercano. Esto incluye el contacto directo con lesiones en la piel, fluidos corporales o superficies contaminadas. Además, el virus puede transmitirse durante el contacto físico prolongado.
Asimismo, existe riesgo durante el embarazo. En estos casos, el virus puede pasar al feto. También puede transmitirse durante o después del parto, lo que incrementa la importancia de la prevención.
Por otra parte, aunque el clado IIb causó un brote global en años recientes, ahora la atención se centra en los clados Ia e Ib. Estos han mostrado un incremento de casos, especialmente en África, aunque ya se detectan fuera de ese continente.
Síntomas de la mpox: señales de alerta
Los síntomas de la mpox suelen aparecer entre pocos días y varias semanas tras el contagio. El signo más visible es la erupción cutánea, que puede durar entre dos y cuatro semanas.
Además, los pacientes presentan fiebre, dolor de cabeza y dolores musculares. También se reportan dolor de espalda, cansancio e inflamación de ganglios linfáticos.
En la mayoría de los casos, las personas se recuperan completamente. Sin embargo, algunas pueden desarrollar complicaciones. Por ello, el tratamiento se centra en aliviar los síntomas.
Los médicos recomiendan mantener hidratación adecuada, buena alimentación y cuidado de la piel. Estas medidas contribuyen a una recuperación más efectiva.
Repercusiones y riesgo en la salud
En general, las secuelas de la mpox no son frecuentes. Según expertos, la principal consecuencia suele ser la aparición de cicatrices en la piel.
Además, la tasa de mortalidad es baja. La Organización Mundial de la Salud reporta menos del 20% en la variante II y menos del 0,17% en la variante Ib.
En casos poco comunes, se han registrado complicaciones como ceguera. No obstante, esto ocurre aproximadamente en uno de cada mil pacientes. También pueden aparecer casos de artritis.
Por consiguiente, las complicaciones graves dependen del estado de salud del paciente. El riesgo aumenta en personas inmunocomprometidas, mayores de 60 años y menores de 5 años.
Prevención y vacunas contra la mpox
Actualmente, existen vacunas contra la mpox. Sin embargo, las autoridades recomiendan combinarlas con otras medidas de salud pública.
Entre las principales acciones preventivas se incluyen evitar el contacto con personas infectadas y mantener una higiene adecuada. Estas prácticas reducen significativamente el riesgo de contagio.
Finalmente, comprender la variante clado Ib de la mpox permite a la población reconocer síntomas y actuar oportunamente. La información adecuada es clave para prevenir y controlar la enfermedad.
Otras Noticias
Tipos de leche y pan que están gravados con 15% de IVA en Ecuador: lo que aclara el SRI
