La reciente captura del presidente Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses ha desencadenado una respuesta política internacional enorme, pero en las calles de Caracas la preocupación principal de los venezolanos es otra: el fuerte aumento de los precios y el deterioro del poder adquisitivo en medio de una economía ya debilitada.

El contexto económico tras un giro político inesperado
Desde hace años, Venezuela lidia con una economía frágil caracterizada por inflación persistente, depreciación del bolívar y una dolarización de facto que complica la vida diaria de sus habitantes. La reciente intervención extranjera y la captura de Maduro han añadido una capa más de incertidumbre que se refleja directamente en los precios al consumidor.
Aumento de precios: sentir “más pobreza” en el día a día
En mercados y supermercados de Caracas, muchos venezolanos han registrado incrementos en los precios de productos básicos en cuestión de días. Por ejemplo, un kilo de manzanas que costaba entre US$3,5 y US$4 a finales del año pasado ahora ronda los US$6, casi el doble, mientras que artículos de higiene personal pueden costar hasta US$13.
María Luisa, una compradora habitual en el mercado de Chacao, resume la percepción popular: “Me siento más pobre hoy que en diciembre. El dinero rinde menos ahora que hace un mes”.
Poder adquisitivo en caída libre
La disparidad entre el tipo de cambio oficial y el paralelo continúa afectando el valor real del bolívar. Aunque algunos comerciantes fijan precios en bolívares, es común que muchas ventas se realicen en dólares o se ajusten rápidamente según las variaciones del mercado informal, complicando aún más la planificación del gasto diario.
En la práctica, esto significa que aunque una persona tenga una suma considerable de bolívares, en términos reales esa cantidad compra cada vez menos productos esenciales.
Sueldos y canasta básica: una brecha demasiado amplia
El salario mínimo fijado en 130 bolívares —equivalente a menos de un dólar según el tipo de cambio oficial— se encuentra muy por debajo del costo de la canasta básica alimentaria. Economistas estiman que para una familia de cuatro miembros esta puede llegar a costar más de US$470 al mes, dejando claro el enorme desfase entre ingresos y necesidades.Estrategias de supervivencia: “Constantemente rebuscándose”
Ante estos retos, muchos venezolanos han adoptado estrategias informales para sobrevivir: la venta de productos caseros, empleos múltiples o actividades complementarias forman parte de la búsqueda diaria para generar ingresos suficientes y poder comprar alimentos u otros bienes básicos.
El profesor de economía José Guerra señala que aunque algunas expectativas cambiarias han mejorado recientemente, la población aún enfrenta una presión económica significativa que se traduce en “rebuscarse” constantemente para llegar a fin de mes.
Inflación y expectativas económicas
Según proyecciones previas del Fondo Monetario Internacional, Venezuela cerró 2025 con una inflación estimada en más del 500 %, una cifra que ya reflejaba la fragilidad de su economía antes de los recientes eventos políticos.
Con los nuevos cambios en la dirección del poder y las incertidumbres sobre el futuro de las relaciones internacionales y las exportaciones petroleras, muchos analistas advierten que los precios podrían seguir fluctuando en los próximos meses, afectando aún más la calidad de vida de la población.
Fuente: Euronews
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