El interés por bajar el cortisol con la alimentación ha aumentado debido al impacto del estrés crónico en la salud integral.
En redes sociales, esta hormona suele presentarse como un enemigo absoluto.
Sin embargo, el cortisol es indispensable para la supervivencia y el equilibrio metabólico.
El problema aparece cuando su producción permanece elevada durante períodos prolongados.
Esta condición afecta a quienes buscan bajar el cortisol con la alimentación y altera procesos fisiológicos esenciales.
Como consecuencia, se favorece el aumento de peso y la desregulación energética.
El cortisol es una hormona esteroide producida por las glándulas suprarrenales a partir del colesterol.
Cumple funciones esenciales en el metabolismo de carbohidratos, proteínas y grasas.
Además, regula la glucosa sanguínea y la respuesta al estrés, por lo que la alimentación influye directamente.
Estrés crónico y alteraciones metabólicas
Según Lucía Ludeña González, docente de Medicina en la UTPL, el cortisol estimula la producción de glucosa hepática.
Al mismo tiempo, reduce su utilización en los músculos esqueléticos.
Como resultado, se desarrolla resistencia a la insulina y se eleva el azúcar en sangre.

En este contexto, bajar el cortisol con la alimentación se vuelve una estrategia preventiva fundamental.
De forma progresiva, este desequilibrio metabólico favorece la acumulación de grasa corporal.
Especialmente, la grasa se concentra en regiones específicas del cuerpo.
Por ello, modificar la alimentación permite atenuar la respuesta hormonal al estrés.
Además, contribuye a preservar la estabilidad metabólica a largo plazo.
Impacto del cortisol en el aumento de peso
El aumento de peso es una de las consecuencias más frecuentes del cortisol elevado.
El nutricionista Fran Zamorano explica que el cuerpo entra en un estado constante de supervivencia.
En consecuencia, se acumula grasa visceral en la zona abdominal.
Este fenómeno dificulta la reducción de grasa localizada.
Asimismo, puede generar un rostro más redondeado o visiblemente inflamado.
Por esta razón, bajar el cortisol con la alimentación adquiere relevancia clínica.
Pablo Espinosa, epidemiólogo de la UIDE, señala que el cortisol sigue un ritmo circadiano natural.
Alcanza su punto máximo por la mañana y disminuye durante la noche.
Cuando el estrés altera este ciclo, el organismo permanece en alerta permanente.
Cómo bajar el cortisol con la alimentación
Regular esta hormona requiere constancia y hábitos sostenidos en el tiempo.
Muchas personas buscan bajar el cortisol con la alimentación de forma cotidiana y progresiva.
Para lograrlo, se recomienda respetar horarios regulares de comida.
Esto evita que el organismo interprete ayunos prolongados como una amenaza fisiológica.
Espinosa sugiere priorizar fibra, proteínas y grasas saludables.
Entre ellas destacan frutas, aguacate y aceite de oliva.
Estos alimentos previenen picos de glucosa y reducen la respuesta hormonal al estrés.
Ludeña aconseja incluir vitamina C, omega 3 y probióticos.
Estos nutrientes se encuentran en naranjas, kiwi, piña, guayaba, salmón y atún.
Su consumo contribuye a bajar el cortisol con la alimentación de forma natural.
Asimismo, es importante evitar dietas altas en azúcar, grasas saturadas y sal.
Beber suficiente agua favorece el equilibrio hormonal.
Dormir antes de las 23:00 y realizar ejercicio matutino refuerza el ritmo circadiano.
En definitiva, una alimentación adecuada ayuda a bajar el cortisol con la alimentación y proteger el peso corporal.
Fuente: panoramaecuador.com
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