La comunidad científica global converge cada vez más en la idea de que la microbiota, ese ecosistema de microorganismos que reside en nuestro intestino, es fundamental para mantener una salud robusta y equilibrada. Por lo tanto, una alimentación diversificada y rica en probióticos se erige como un pilar esencial para preservar su armonía. De hecho, expertos de diversas disciplinas compartieron datos y evidencia científica irrefutable sobre la intrincada conexión entre la microbiota y la salud durante un congreso reciente. Además, el kéfir y sus múltiples beneficios para el organismo fueron un tema central y recurrente en las discusiones. Por ejemplo, los kéfir probióticos destacan significativamente por su valiosa contribución al equilibrio intestinal, ofreciendo una alternativa natural y efectiva para mejorar la salud digestiva.
El Rol Vital de la Microbiota en Nuestro Bienestar
La microbiota, que actúa como un «órgano invisible», desempeña un papel crucial en nuestro bienestar diario. En primer lugar, facilita la digestión y optimiza la absorción de nutrientes esenciales. En segundo lugar, fortalece nuestras defensas inmunológicas, protegiéndonos contra agentes patógenos. Finalmente, contribuye a regular el metabolismo y ejerce una influencia significativa en la conexión bidireccional entre el intestino y el cerebro. En este contexto, el kéfir ha demostrado ser particularmente beneficioso para la microbiota, proporcionando una alta diversidad de probióticos que ayudan a equilibrarla de manera natural y efectiva. Además, los kéfir probióticos pueden ser una opción excepcional para aquellos que buscan activamente mejorar su salud intestinal y bienestar general.
El Proceso Singular de Doble Fermentación del Kéfir
El kéfir se produce a través de un proceso singular de doble fermentación de la leche, gracias a la acción de los gránulos de kéfir, que están compuestos por una simbiosis de levaduras vivas y bacterias beneficiosas. Así pues, estos microorganismos trabajan en conjunto y de manera sinérgica durante el proceso de fermentación, transformando la leche en un producto rico en probióticos y nutrientes esenciales.
En consecuencia, estas levaduras y bacterias presentes en los gránulos son esenciales para nutrir y equilibrar la microbiota, promoviendo así una salud intestinal óptima. Por supuesto, los kéfir probióticos genuinos son el resultado de este proceso único y ancestral, que garantiza la presencia de microorganismos vivos y activos.
Alerta al Consumidor: No Todo el Kéfir Comercial es Auténtico
Un estudio exhaustivo presentado por investigadores de la Universidad Rovira i Virgili (Tarragona) ha generado un gran revuelo e interés en la comunidad científica y entre los consumidores. En particular, este estudio se enfoca en el kéfir que se comercializa en España. Tras analizar una muestra representativa de productos disponibles en el mercado, los expertos llegaron a la alarmante conclusión de que casi el 80% de los productos etiquetados como kéfir podrían no cumplir con la definición oficial establecida por organismos internacionales.
Esencialmente, muchos de estos productos no indican la presencia de levaduras, un componente crucial según la definición internacional de kéfir establecida por organizaciones de renombre como la OMS y la FAO. A pesar de esto, el término «kéfir» sigue apareciendo prominentemente en el envase, lo que puede inducir a error a los consumidores desprevenidos. En este sentido, distinguir entre kéfir probióticos auténticos y productos comerciales que imitan sus propiedades se vuelve fundamental para tomar decisiones informadas y proteger nuestra salud.
La Imperiosa Necesidad de un Etiquetado Transparente y Veraz
Por esta razón, los expertos están demandando un etiquetado más claro, detallado y transparente que especifique de manera inequívoca si el producto contiene bacterias y levaduras vivas en cantidades suficientes para ejercer un efecto probiótico real. Además, solicitan la implementación de una normativa europea común y armonizada que proteja eficazmente a los consumidores y garantice que los productos cumplen con lo que prometen en su publicidad y etiquetado. «En muchos casos, se utiliza la palabra ‘kéfir’ como un mero atractivo comercial, aunque el etiquetado no siempre refleje la composición necesaria para ser considerado como tal.
En otras palabras, si no hay bacterias y levaduras vivas, simplemente no es kéfir», explicaron con firmeza las investigadoras Lucía Iglesias-Vázquez y Nadine Khoury, responsables del revelador estudio. Por lo tanto, es crucial que los consumidores estén debidamente informados y que las regulaciones sean más estrictas y rigurosas para asegurar la autenticidad y calidad del kéfir que consumimos. Por último, elegir kéfir probióticos certificados por organismos independientes ofrece una mayor garantía de calidad y seguridad para los consumidores preocupados por su salud.
Fuente: Panorama Ecuador
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