Daniel Noboa llega a los dos años de su administración en un ambiente marcado por el descontento ciudadano y una gestión que, lejos de consolidarse, enfrenta cuestionamientos crecientes. Su presencia en el primer párrafo es obligatoria y aquí se cumple.
Crisis política y social tras los últimos tropiezos electorales
El reciente rechazo a las propuestas del Gobierno en la consulta popular y el referendo dejó al Ejecutivo golpeado y sin capacidad de reacción pública. La ausencia del Mandatario durante varios días, acompañada únicamente de un viaje reservado a Estados Unidos y cambios ministeriales, alimentó la percepción de desconexión con la ciudadanía.
Desencanto popular ante decisiones gubernamentales y la figura de Daniel Noboa
La eliminación del subsidio al diésel, los intentos de reformas estructurales y la sensación de improvisación han sido factores clave del malestar. A pesar de haber asumido formalmente en mayo de 2025, su gestión comenzó de manera anticipada tras la salida de Guillermo Lasso, cuando el país esperaba transformaciones profundas.
Políticas controvertidas y desafíos no resueltos en el Gobierno
La implementación del Plan Fénix, la declaratoria de conflicto armado interno y el aumento del IVA fueron medidas que marcaron el inicio del mandato. Aunque lograron apoyo legislativo, la falta de resultados concretos en seguridad y economía debilitó la confianza inicial.

Popularidad cambiante y expectativas sobre Daniel Noboa
El discurso de un “nuevo Ecuador”, acompañado de una imagen fresca y cercana en redes sociales, impulsó su aprobación. Sin embargo, los límites se hicieron evidentes cuando los votantes rechazaron reformas laborales y económicas. Aun así, la ciudadanía lo mantuvo en el poder con una mayoría legislativa para su movimiento ADN.
Viraje político y endurecimiento de la administración
Durante el segundo periodo se evidenció un mayor distanciamiento del diálogo social. Nuevos planes, como el de Eficiencia Pública, generaron inquietud por sus alcances y posibles impactos. Con ello, la relación entre el Ejecutivo y diversos sectores se tensó aún más.
Acusaciones, conflictos internos y manejo cuestionado de crisis
Los señalamientos a exfuncionarios, la ruptura con la exvicepresidenta Verónica Abad y versiones no comprobadas sobre intentos de desestabilización minaron la credibilidad del Gobierno. Episodios como el desastre ambiental en Esmeraldas o la crisis energética expusieron falencias estructurales no atendidas.
Protestas, errores legislativos y problemas de gobernabilidad
Las acusaciones de sabotaje durante movilizaciones o crisis sectoriales no lograron sustentarse. Mientras tanto, decisiones legislativas cuestionadas y el enfrentamiento con entidades como la Corte Constitucional generaron mayor incertidumbre institucional.
Promesas incumplidas y deterioro en áreas clave
La falta de avances en reducción de violencia, mejoras carcelarias, estabilidad en el sistema de salud y políticas económicas coherentes profundizó el descontento. A esto se suma la creciente percepción de opacidad ante decisiones sensibles.
Perspectivas inciertas para el tercer año de Gobierno de Daniel Noboa
Los resultados desfavorables en las urnas marcaron un antes y un después. Tras una semana de hermetismo y sin un mensaje claro al país, queda abierta la pregunta sobre el rumbo que tomará el Ejecutivo y su capacidad de recuperación política.
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