El desarrollo de investigaciones periciales en siniestros estructurales demanda un despliegue policial eficiente, seguro y coordinado con los perjudicados directos. Por este motivo, un grupo de aproximadamente 30 condóminos e inquilinos ingresó este miércoles 27 de mayo a las instalaciones destruidas del edificio Multicomercio, en pleno centro de la urbe porteña. De esta manera, los propietarios volvieron a recorrer los pasillos de lo que antes funcionaba como sus oficinas, viviendas y locales comerciales, marcando la primera diligencia presencial desde el flagelo.
Diligencia de la Fiscalía e inspección ocular de las ruinas
En primer lugar, la inspección al inmueble se efectuó bajo el amparo de una orden emitida por la Fiscalía General del Estado. Para lograrlo, el personal de la Policía Judicial ejecutó una concurrencia al lugar de los hechos, procediendo con el levantamiento de tomas fotográficas para detallar las condiciones físicas actuales del bloque. Además, el agente investigador a cargo reportó que este procedimiento técnico forma parte de una indagación previa enfocada específicamente en el delito de daño al bien ajeno, acumulando hasta la fecha un total de 28 versiones oficiales tomadas a los damnificados.
Denuncias sobre bodegas clandestinas y materiales inflamables
Por otro lado, la representación legal de las víctimas ha expuesto graves irregularidades respecto al uso del suelo y las actividades comerciales internas previas al siniestro. En particular, el abogado Nelson Pita Cordero aseveró que múltiples establecimientos del centro comercial operaban de forma irregular como almacenes de acopio de productos de alta peligrosidad. Debido a esto, la acumulación clandestina de materiales inflamables, entre los que se incluían baterías de litio, agudizó la propagación del fuego el pasado 11 de febrero, sustentando la tesis del proceso por daño al bien ajeno.
Impacto emocional, deterioro actual y persistencia de saqueos
En resumen, el retorno al complejo habitacional y mercantil removió profundas emociones entre los ciudadanos afectados, quienes testificaron el colapso total de sus herramientas de trabajo. Finalmente, a pesar de que el perímetro exterior permanece cercado con planchas metálicas de protección, los condóminos constataron el ingreso constante de personas ajenas para sustraer chatarra o pernoctar entre los escombros. Sin duda, la falta de respuestas definitivas incrementa la incertidumbre sobre el futuro de la estructura. En definitiva, este miércoles 27 de mayo de 2026 se ratifican las secuelas humanas de la tragedia mientras avanza la causa por daño al bien ajeno.
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