- Constructores Positivos alertan que el alza en tarifas eléctricas industriales elevará el costo de materiales.
- Insumos intensivos en energía como cemento, acero, cerámica y vidrio sufrirán incrementos inmediatos.
- El gremio estima que el valor por metro cuadrado de vivienda de interés social podría subir entre 5% y 8%.
- Solicitan al Gobierno Nacional mesas técnicas para evitar la desaceleración del empleo constructor.
El gremio inmobiliario y constructor del país encendió las alarmas económicas tras la reciente revisión de los pliegos tarifarios del servicio eléctrico para el sector industrial. A través de un pronunciamiento oficial dirigido al Ejecutivo, el colectivo Constructores Positivos advirtió que el encarecimiento de la energía impactará de forma directa e ineludible en la estructura de costos de producción de los insumos esenciales de construcción, lo que terminará encareciendo el valor final de las viviendas para las familias ecuatorianas.
Efecto en cadena sobre insumos clave y vivienda social
La industria de la construcción se caracteriza por una alta dependencia de materiales cuya fabricación demanda un intensivo consumo de electricidad. Fábricas de cemento, acererías, plantas de vidrio, aluminio, tuberías de PVC y cerámicas enfrentarán mayores costos operativos que inevitablemente serán trasladados a lo largo de la cadena de valor. Según estimaciones técnicas del sector, este ajuste tarifario podría derivar en un incremento de entre el 5% y el 8% en el costo del metro cuadrado en proyectos habitacionales de interés social y prioritario.
El encarecimiento de la vivienda amenaza con frenar el acceso al crédito hipotecario para miles de familias de clase media y trabajadora que aspiran a un techo propio con tasas preferenciales. Esta presión en los costos se suma a las tensiones energéticas globales analizadas cuando Celec y Austral esperan laudo arbitral por contrato de generadores en medio del severo estiaje que azota al sistema eléctrico nacional.
Riesgo de desaceleración y pérdida de plazas laborales
El sector de la construcción es considerado uno de los principales motores dinamizadores del empleo no calificado en Ecuador, generando más de 450.000 puestos de trabajo directos e indirectos según estadísticas del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC). Los dirigentes gremiales advirtieron que una contracción en las ventas de inmuebles paralizará nuevos proyectos inmobiliarios, afectando severamente a albañiles, maestros mayores, técnicos y proveedores logísticos.
Frente a este escenario, los constructores solicitaron la instalación urgente de mesas de diálogo técnico con el Ministerio de Energía y Minas para analizar esquemas de compensación, horarios de consumo diferenciados o tarifas escalonadas que protejan a las cadenas de valor estratégicas. La meta compartida radica en salvaguardar la viabilidad del desarrollo urbano sostenible y garantizar que las soluciones habitacionales sigan estando al alcance de los sectores populares.
Diversos analistas económicos sostienen que una política de ajuste tarifario debe considerar cuidadosamente el momento del ciclo económico para no asfixiar a los sectores productivos que sostienen el empleo formal. La competitividad de la industria ecuatoriana frente a los mercados vecinos depende en gran medida de costos de energía estables y previsibles, por lo que cualquier modificación abrupta corre el riesgo de incentivar la informalidad o frenar planes de expansión corporativa.
El diálogo franco entre el sector privado y las autoridades energéticas se perfila como la única vía sensata para alcanzar un equilibrio sostenible entre la recuperación financiera del sistema eléctrico y la protección del tejido productivo nacional. Garantizar reglas de juego claras, incentivos al ahorro eficiente y mecanismos de compensación focalizados permitirá que el país supere la coyuntura energética sin comprometer el crecimiento económico ni el bienestar de los hogares.
El Clúster Constructores Positivos puntualizó que cualquier encarecimiento en el precio de los inmuebles aleja a las familias jóvenes de su sueño de alcanzar casa propia, obligándolas a permanecer en el arrendamiento informal. El gremio propuso que las empresas que implementen medidas de eficiencia energética, reciclaje de materiales y autogeneración solar reciban incentivos tributarios específicos que mitiguen el impacto tarifario en las planillas industriales.
Asimismo, los dirigentes de la construcción plantearon la conformación de una mesa interministerial permanente para evaluar trimestralmente la evolución de los costos de los insumos y buscar alternativas crediticias flexibles con la banca pública, asegurando que la obra civil continúe siendo un motor de progreso social en todo el Ecuador.
La estabilidad del sector inmobiliario resulta indispensable para mantener el dinamismo económico en las principales urbes del país, donde miles de familias dependen del avance sostenido de las obras civiles para garantizar su sustento diario.









