- El embalse de Mazar se ubicó en la cota 2.132,30 msnm, 20 metros por debajo de su nivel operativo máximo.
- Especialistas estiman que se requieren seis semanas de precipitaciones continuas para llenar la represa hidroeléctrica.
- El caudal del río Paute subió de 72,7 a 111,5 metros cúbicos por segundo gracias a aguaceros recientes en Azuay.
- Coca Codo Sinclair genera con déficit de caudal del 30 % respecto a su promedio histórico estacional de 220 m³/s.
Pese al alivio hidrológico generado por las lluvias registradas durante el primer fin de semana de octubre en las provincias del Austro ecuatoriano, la crisis energética nacional continúa bajo amenaza operativa. Reportes técnicos de la Corporación Eléctrica del Ecuador (Celec EP) detallan que el embalse de Mazar se situó en la cota de 2.132,30 metros sobre el nivel del mar, ubicándose aún a 20,08 metros por debajo de su cota máxima de 2.153 metros y a 17,2 metros sobre su nivel crítico de operación en el río Paute.
Las precipitaciones caídas en la cuenca alta de Azuay permitieron que el caudal de ingreso a la represa aumentara transitoriamente desde 72,72 hasta 111,5 metros cúbicos por segundo. No obstante, las autoridades energéticas y expertos hidrológicos coinciden en que dicho incremento resulta insuficiente para garantizar la estabilidad del Sistema Nacional Interconectado de cara a los meses de estiaje prolongado que caracterizan al último trimestre del año.
Capacidad de regulación y dinámica de cuencas en el Austro
El responsable de la Red Hidrometeorológica de ETAPA EP en Cuenca, Lenín Álvarez, explicó que los cuatro ríos que abastecen al complejo Paute —Tarqui, Yanuncay, Cuenca y Tomebamba— experimentaron una duplicación temporal en sus caudales, aportando en conjunto entre 17 y 18 metros cúbicos por segundo. No obstante, esta cifra representa apenas la mitad de su rendimiento promedio regular en condiciones hidrológicas óptimas, fijado habitualmente en 32 metros cúbicos por segundo.
Los modelos meteorológicos de ETAPA proyectan que las probabilidades de lluvia en Azuay oscilarán entre el 43 % y el 80 % en los próximos días. Sin embargo, Fernando Salinas, presidente del Foro Energético del Ecuador, advirtió que la recuperación física del embalse de Mazar no puede consolidarse con aguaceros aislados de dos o tres días de duración debido a su enorme volumen de almacenamiento y capacidad de regulación de mes y medio.
“Para que la represa recupere plenamente sus reservas estratégicas y pueda operar sin riesgo de racionamientos forzosos se necesitan entre seis semanas de lluvias continuas y caudalosas que alimenten toda la cordillera oriental”, subrayó Salinas. Esta fragilidad de abastecimiento se refleja directamente en el aparato productivo nacional, como se comprobó cuando el parque industrial de Durán enfrentó crisis operativa por cortes de luz sufriendo paralizaciones masivas en sus líneas de manufactura.
Salinas precisó que el embalse de Mazar actúa como el gran pulmón regulador para las centrales hidroeléctricas ubicadas aguas abajo, Paute-Molino y Sopladora. Si la cota de agua no alcanza los 2.150 metros antes de diciembre, la capacidad de generar energía continua durante las horas pico de consumo quedará gravemente comprometida, obligando a racionamientos selectivos.
Déficit de generación en Coca Codo Sinclair y cuencas amazónicas
El panorama se torna aún más complejo al evaluar el comportamiento de la cuenca amazónica, donde se asienta la central hidroeléctrica Coca Codo Sinclair, ubicada entre las provincias de Napo y Sucumbíos. Los registros de la central muestran un caudal promedio de 170 metros cúbicos por segundo, cifra que se sitúa 30 % por debajo del histórico estacional de 220 m³/s para esta época del año.
La combinación de un déficit persistente en la vertiente oriental y la lentitud en la recuperación del embalse de Mazar mantiene bajo tensión al Ministerio de Energía y Minas (MEM). Mientras el Gobierno Central busca incorporar barcazas flotantes y turbinas térmicas de emergencia, la matriz energética ecuatoriana continúa dependiendo críticamente de la regularidad de las lluvias en las cuencas andinas.
Analistas del sector energético señalan que el país debe acelerar la contratación de energía firme y modernizar los esquemas de gestión de la demanda eléctrica industrial para evitar que la transición climática profundice la recesión económica en el cierre del ejercicio fiscal 2026.
La preservación de los niveles de agua en Mazar resulta indispensable para alimentar en cascada a las plantas Paute-Molino y Sopladora, que en conjunto aportan cerca de un tercio de la demanda eléctrica de los hogares e industrias ecuatorianas, demandando un manejo hidrológico de estricta prudencia técnica.









