- Gobierno anunció la habilitación de 16 generadores de ATM que aportan 30 megavatios.
- Ingenieros eléctricos advierten que el déficit operativo del país supera los 1.000 megavatios.
- El estiaje extremo en el Austro mantiene en niveles críticos los embalses de Mazar y Paute.
- Racionamientos de electricidad podrían reactivarse hacia finales de octubre si no hay lluvias.
A pesar del anuncio oficial difundido por el Gobierno Nacional sobre la entrada en operación de 16 generadores termoeléctricos de la empresa ATM que aportan 30 megavatios (MW) al Sistema Nacional Interconectado, reconocidos ingenieros eléctricos y especialistas en energía advirtieron que este volumen es insuficiente para evitar el riesgo inminente de apagones y cortes programados de electricidad hacia finales de octubre de 2026.
Un aporte marginal frente a un déficit estructural masivo
El secretario general de la Administración Pública, José Julio Neira, presentó la recuperación de los 30 MW como un paso significativo para robustecer la generación firme. No obstante, analistas del sector precisaron que la demanda nacional en horas pico supera con creces los 4.800 megavatios, mientras que el déficit de potencia estimado por los reportes técnicos del Operador Nacional de Electricidad (Cenace) oscila entre los 800 y 1.200 megavatios.
El ingeniero eléctrico y docente universitario Pablo Arias enfatizó que, aunque cualquier adición de megavatios alivia la presión puntual, los 30 MW representan menos del 3% de la energía faltante en el país. Si los caudales de los ríos que alimentan el complejo hidroeléctrico Paute Integral en el Austro no se recuperan con precipitaciones sostenidas, los racionamientos industriales y residenciales serán inevitables.
La crisis hídrica en Mazar y la gestión de Celec
La incertidumbre energética plantea un severo impacto sobre la productividad fabril y el comercio formal, sectores que intentan dinamizar la economía nacional a través de hitos estacionales como el consumo turístico registrado en el feriado de octubre, pero que enfrentan graves sobrecostos por la compra de combustible para generadores diésel privados.
El embalse de Mazar, considerado el corazón regulador de las turbinas de Paute-Molino y Sopladora, continúa operando cerca de sus cotas mínimas de seguridad operativa. Los informes técnicos de la Corporación Eléctrica del Ecuador (Celec EP) indican que el ingreso de agua se mantiene en niveles históricamente bajos debido a la prolongada sequía estacional.
Adicionalmente, las importaciones de energía eléctrica provenientes de Colombia se encuentran severamente limitadas, dado que el país vecino también atraviesa un estiaje riguroso y prioriza la atención de su demanda interna para evitar comprometer sus propios embalses andinos.
Los gremios empresariales y cámaras de la producción reiteraron la urgencia de que el Ejecutivo sincere los cronogramas de racionamiento con al menos 48 horas de anticipación, permitiendo que las industrias organicen turnos nocturnos y protejan las cadenas de frío de alimentos y medicamentos.
Los expertos del sector coincidieron en que la superación definitiva de la vulnerabilidad eléctrica ecuatoriana demandará una agresiva diversificación hacia fuentes no convencionales como la energía solar, eólica y geotérmica, además de cuantiosas inversiones en el mantenimiento preventivo del parque térmico estatal.
Analistas del sector industrial señalaron que las pérdidas económicas derivadas de eventuales racionamientos eléctricos podrían superar los diez millones de dólares diarios en los sectores manufacturero y agroexportador si no se adoptan medidas urgentes de autogeneración.
Por su parte, el Comité Empresarial Ecuatoriano reiteró su disposición para coordinar con las empresas distribuidoras esquemas de desconexión voluntaria incentivada que permitan preservar la estabilidad del despacho de energía en las horas de mayor consumo nacional.
Por su parte, los técnicos del sector eléctrico señalaron que la aceleración de proyectos de generación distribuida y la facilitación de trámites para la interconexión de paneles solares en techos de industrias y comercios permitirían sumar hasta 200 megavatios adicionales en el mediano plazo, reduciendo la vulnerabilidad del país ante futuras temporadas de estiaje prolongado.
Asimismo, los colegios de ingenieros insistieron en la necesidad de auditar los contratos de mantenimiento de las centrales térmicas de Esmeraldas y Guayas para verificar que las turbinas alcancen su factor de planta nominal antes de que comience el período más crítico del estiaje andino.
El sector productivo nacional espera que las autoridades del Ministerio de Energía presenten un plan de acción definitivo antes de que concluya la presente semana de labores.









