- El embalse de Mazar descendió a apenas diez centímetros de su cota mínima operativa de 2.110 metros.
- La sequía severa en la cuenca del Paute afecta a tres centrales que generan el 35% de la electricidad nacional.
- El parque termoeléctrico estatal opera con limitaciones operativas por maquinaria de más de 30 años de antigüedad.
- Autoridades evalúan cortes programados adicionales y aceleran contratos de generación flotante de emergencia.
La estabilidad del sistema eléctrico nacional atraviesa uno de sus momentos más delicados luego de que el embalse de la central Mazar descendiera a escasos 10 centímetros de su límite técnico de operación. Esta caída extrema compromete de forma directa el suministro de energía para el sector residencial e industrial de las 24 provincias, obligando a las autoridades a tomar decisiones urgentes para evitar un colapso generalizado del Sistema Nacional Interconectado.
El complejo hidroeléctrico Paute integral, compuesto por las centrales Mazar (170 MW), Paute Molino (1.100 MW) y Sopladora (487 MW), representa más del 35% de la demanda eléctrica ecuatoriana. Al descender el agua por debajo de la cota de 2.110 metros sobre el nivel del mar, las turbinas corren el riesgo de succionar sedimentos y cavitar, lo que forzaría la paralización preventiva de las unidades generadoras.
Vulnerabilidad hídrica y obsolescencia del parque térmico
Los reportes hidrológicos emitidos por el Operador Nacional de Electricidad (Cenace) confirman caudales inferiores a los 5 metros cúbicos por segundo en los ríos tributarios del Austro, cifras catalogadas como mínimas históricas para el mes de octubre. La dependencia casi exclusiva del régimen de lluvias en 18 hidroeléctricas principales ha evidenciado la falta de respaldo térmico efectivo durante los estiajes prolongados.
De acuerdo con informes de auditoría del Ministerio de Energía y Minas, más del 40% de las plantas térmicas convencionales (como Trinitaria, Esmeraldas I y Gonzalo Zevallos) superan los 30 años de servicio ininterrumpido. La falta de repuestos, averías mecánicas y retrasos en los mantenimientos mayores impiden que el parque termoeléctrico aporte los 1.500 MW que teóricamente constan en el catastro de generación estatal.
En varias centrales termoeléctricas del litoral, turbinas a gas y fuel oil operan a menos de la mitad de su capacidad instalada debido al desgaste térmico y a problemas en los sistemas de refrigeración. Ingenieros eléctricos del sector advierten que la sobrecarga continua a la que han sido sometidas estas unidades durante los últimos meses acelera las fallas técnicas imprevistas, reduciendo la confiabilidad de las reservas frías del país.
Lecciones regionales frente a la vulnerabilidad climática
La recurrente crisis de sequía en los Andes ha reabierto el debate técnico sobre la urgencia de diversificar la matriz de generación con gas natural, energía solar y eólica, una transición exitosa analizada en el reporte sobre cómo la diversificación energética de Panamá plantea lecciones clave para Ecuador permitió blindar a ese país centroamericano contra los choques hidrológicos que hoy paralizan a la economía ecuatoriana.
Para mitigar el déficit actual de más de 1.080 megavatios, el Ejecutivo mantiene en marcha la contratación de barcazas de generación termoeléctrica flotante y generadores móviles terrestres en Santa Elena y Quevedo. No obstante, los especialistas advierten que mientras no se recuperen las reservas de Mazar ni se activen las importaciones plenas desde Colombia, el racionamiento eléctrico continuará siendo indispensable para proteger la infraestructura troncal.
El informe técnico de Celec EP precisa que el embalse de Mazar cuenta con un volumen útil de 410 millones de metros cúbicos de agua, actuando como el gran regulador hídrico de todo el complejo hidroeléctrico Paute. Si el nivel desciende por debajo de los 2.110 metros, la central Paute Molino —ubicada aguas abajo— perdería más del 70% de su caudal de alimentación en menos de 24 horas, provocando la salida forzosa de diez turbinas generadoras adicionales.
En el parque termoeléctrico, plantas estratégicas como Termogas Machala generan únicamente 130 megavatios de los 230 MW de su potencia nominal instalada por falta de gas natural local y restricciones técnicas en sus ciclos combinados. Por su parte, la central térmica Esmeraldas I afronta constantes fugas en tuberías de calderas que obligan a paralizar sus generadores para mantenimiento correctivo no programado, reduciendo al mínimo la capacidad de respaldo térmico del país.
El Comité de Operaciones de Emergencia (COE) y las empresas distribuidoras coordinan la reprogramación de horarios de desconexión en parques industriales y zonas residenciales, priorizando el bombeo de agua potable, hospitales y telecomunicaciones. La ciudadanía y el sector empresarial enfrentan así una coyuntura crítica que demanda corresponsabilidad energética hasta la llegada de las lluvias estacionales.









