- La Cámara Nacional de Pesquería proyecta una contracción del 10 % en los envíos de conservas y lomos de atún.
- El incremento de la temperatura superficial del mar por El Niño desplaza los cardúmenes hacia aguas más profundas y lejanas.
- Los costes operativos de las plantas procesadoras en Manta y Guayaquil se encarecen por la autogeneración eléctrica.
- La industria reclama acuerdos comerciales ágiles para mantener la competitividad frente a los procesadores del sudeste asiático.
Uno de los pilares más dinámicos y generadores de divisas no petroleras para la economía ecuatoriana atraviesa un complejo escenario operativo y climatológico. En su más reciente balance sectorial, la Cámara Nacional de Pesquería (CNP) advirtió que el sector atunero de Ecuador exportaciones prevé cerrar el presente ejercicio con una reducción estimada del 10 % en sus volúmenes colocados en el exterior. Esta contracción responde a una doble presión: las anomalías térmicas en el océano Pacífico derivadas del fenómeno de El Niño y los sobrecostes energéticos en las plantas de procesado.
El puerto de Manta, epicentro indiscutible del desembarque atunero en el Pacífico Oriental, resiente directamente la menor disponibilidad de materia prima en las faenas marítimas.
El Niño aleja los cardúmenes de atún barrilete y aleta amarilla
Los biólogos marinos y capitanes de flota explican que el calentamiento inusual de las aguas superficiales provoca que especies como el atún barrilete (skipjack) y el aleta amarilla (yellowfin) migren hacia zonas más frías y profundas o se desplacen hacia aguas internacionales del Pacífico occidental. Esto obliga a los buques cerqueros ecuatorianos a realizar viajes más prolongados y consumir mayores volúmenes de combustible diésel para llenar sus bodegas frigoríficas.
Como consecuencia, el precio internacional del atún congelado en lonja se ha encarecido, comprimiendo los márgenes de rentabilidad de las envasadoras nacionales frente a gigantes competidores como Tailandia y Filipinas.
Desconexiones energéticas y demanda de incentivos fiscales
A las dificultades de pesca se suma el reto de sostener la producción industrial en tierra. Las plantas procesadoras han debido recurrir a generadores diésel propios para mitigar las fluctuaciones eléctricas, incrementando el coste unitario por lata producida.
Los exportadores insisten al Gobierno Nacional en la necesidad de agilizar la ratificación de acuerdos comerciales bilaterales y reducir aranceles a los insumos de hojalata y aceites vegetales, preservando así los más de 100.000 empleos directos e indirectos que sustenta la cadena atunera ecuatoriana.









