El sistema eléctrico del país enfrenta una combinación crítica de alta demanda, baja generación y falta de planificación, según expertos del sector.
Crisis energética: cuando la demanda supera la capacidad real
Ecuador atraviesa una situación energética compleja marcada por una reducción sostenida en la capacidad de generación eléctrica. El ingeniero Marco Acuña advierte que, en los últimos años, el país apenas logra cubrir la demanda actual, lo que deja al sistema vulnerable ante cualquier incremento de consumo o contingencia.

Aunque oficialmente se sostiene que los cortes de luz responden a problemas en la distribución, Acuña señala que existe un déficit estructural en la generación que no puede ser ignorado.
El impacto del calor extremo en el consumo eléctrico
La reciente ola de calor ha agravado la situación. Con temperaturas que superan los 35 grados centígrados y una sensación térmica aún mayor, el uso de aires acondicionados y ventiladores se ha disparado en los hogares ecuatorianos.
Este aumento en el consumo energético ha generado sobrecargas en los transformadores, lo que contribuye a los apagones registrados en distintas zonas del país.
Un sistema eléctrico debilitado con el paso de los años
De acuerdo con Acuña, Ecuador contaba anteriormente con una capacidad instalada de hasta 8 600 megavatios, incluyendo generación hidroeléctrica, termoeléctrica y otras fuentes. Sin embargo, esa capacidad ha disminuido considerablemente.
Actualmente, el país enfrenta dificultades para abastecer toda la demanda nacional debido a la reducción en la disponibilidad de generación, lo que evidencia una falta de mantenimiento, inversión y expansión del sistema.
Reservas insuficientes y riesgo constante
Uno de los principales problemas es la falta de reservas energéticas. Según la planificación nacional, el país debería contar con al menos un 20% adicional de capacidad sobre la demanda máxima para garantizar estabilidad.
Sin embargo, los datos recientes muestran que el margen es mínimo, con apenas decenas de megavatios disponibles como “colchón”, lo que incrementa el riesgo de cortes de energía.
Dependencia limitada de la energía importada
Aunque Ecuador mantiene conexión con Colombia, el flujo de energía importada es actualmente bajo. Si bien estos pequeños aportes ayudan a estabilizar el sistema en momentos críticos, no son suficientes para cubrir el déficit total.
Esta situación refleja la necesidad de una mayor integración energética regional que permita enfrentar mejor las crisis y optimizar recursos.
Falta de planificación y proyectos fallidos
Acuña también cuestiona la falta de ejecución efectiva en proyectos energéticos. Varias iniciativas han quedado inconclusas o no han generado resultados, lo que ha impedido el crecimiento del sistema eléctrico nacional.
En lugar de expandirse, la capacidad disponible ha disminuido, agravando la crisis actual y limitando la capacidad de respuesta ante escenarios de alta demanda.
Un déficit que no se puede resolver de inmediato
El déficit energético estimado ronda los 866 megavatios, una cifra significativa que no puede ser cubierta rápidamente. Según el experto, el sector eléctrico requiere planificación a largo plazo, inversiones sostenidas y recuperación de infraestructura existente.
Las soluciones improvisadas no son viables en un sistema tan complejo, por lo que se necesita una estrategia integral para garantizar el suministro energético en el futuro.
Fuente: Ecuavisa
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