Puntos clave de la noticia
- Amenaza sobre el motor no petrolero: Más del 50% de la superficie cultivada de camarón en Guayas, El Oro y Manabí se encuentra expuesta a inundaciones y alteraciones de salinidad.
- Riesgo tras un récord histórico: El sector camaronero venía de consolidarse como el principal rubro de exportación no petrolera del país, superando los 7.000 millones de dólares anuales.
- Costosas inversiones de mitigación: Los productores invierten millones en sobreelevación de muros de contención, sistemas de bombeo auxiliar y reubicación de larvas.
La fragilidad de las piscinas acuícolas ante la crecida de los estuarios
El sector acuícola de Ecuador, convertido en los últimos años en el pilar indiscutible de las exportaciones no tradicionales de la economía nacional, afronta una de las pruebas de resistencia productiva más severas de su historia reciente. Informes técnicos elaborados por la Cámara Nacional de Acuacultura (CNA) alertan que más de 110.000 hectáreas de piscinas camaroneras están bajo riesgo directo de afectación por las inundaciones, marejadas y desbordes fluviales provocados por el fenómeno de El Niño.
La superficie en peligro representa más de la mitad del área productiva total del país, concentrada principalmente en los ecosistemas de estuario de las provincias de Guayas, El Oro, Manabí y Esmeraldas. El exceso de precipitaciones no solo amenaza con romper los muros de contención perimetrales de las camaroneras y provocar la fuga masiva de biomasa marina hacia los canales naturales, sino que altera de manera drástica la salinidad y temperatura del agua en las piscinas, propiciando la mortandad de larvas y el estrés biológico del crustáceo.
Esta alerta se suscita paradójicamente en un momento en que el camarón ecuatoriano venía de consolidar récords históricos en volumen de embarques hacia mercados estratégicos como China, la Unión Europea y Estados Unidos, superando los 7.000 millones de dólares en divisas netas para el fisco y generando cientos de miles de empleos directos e indirectos en la cadena agroindustrial.
Inversión privada en contingencia y demandas de apoyo estatal
Para hacer frente a esta amenaza climática, los medianos y grandes productores han tenido que desembolsar ingentes sumas de capital en la elevación de bermas, la instalación de compuertas reforzadas y la adquisición de grupos electrógenos de respaldo para mantener operando los sistemas de aireación y bombeo mecánico en caso de cortes en la red pública de electricidad.
No obstante, la situación resulta crítica para los pequeños acuicultores que carecen de liquidez para financiar estas obras de ingeniería civil preventiva. El gremio camaronero ha solicitado al Gobierno Nacional y a la banca pública la apertura de líneas de crédito blando de emergencia, diferimiento de obligaciones tributarias y agilidad en el dragado de los canales de acceso navegables para garantizar el transporte de balanceado y la salida de cosechas hacia las plantas empacadoras.
El impacto sobre la balanza comercial del país dependerá de la duración e intensidad del temporal en las próximas semanas. Proteger la infraestructura camaronera resulta una prioridad económica estratégica de primer orden, ya que una caída prolongada en la producción no solo reduciría el ingreso de divisas a la economía dolarizada, sino que debilitaría la posición de liderazgo global que Ecuador ha conquistado en la industria acuícola mundial.
Fuente original: El Comercio









